La ciencia encargada de estudiar las poblaciones humanas es la demografía. Los rasgos que caracterizan nuestra región desde el punto de vista demográfico se pueden sintetizar en despoblación, envejecimiento, desequilibrios territoriales en el sistema de poblamiento y ausencia de una red de ciudades que articule el territorio. Esto es debido en gran parte a la geografía montañosa de nuestro territorio que se enfrenta a climas extremos y a una escasa producción del suelo agrícola, que ha repercutido en el abandono del ámbito agrario aragonés creando un verdadero desierto demográfico en amplias zonas de Aragón.

El equilibrio en la población se mantuvo más o menos hasta el siglo XI. La sociedad cristiana era eminentemente rural, dedicada a agricultura y ganadería, mientras que la musulmana era urbana dedicada al comercio. Las políticas cristianas y el Camino de Santiago favorecían la atracción de nuevos pobladores llamados francos porque provenían del otro lado del Pirineo. Este equilibrio se fracturó con la conquista en muy poco tiempo de una grandísima porción de terreno a los musulmanes, sobre todo bajo el reinado de Alfonso I. Aragón multiplicó por cuatro su territorio pero no su población, ya que buena parte de los antiguos habitantes musulmanes huyeron y el territorio aragonés quedó como un gran desierto.
Se concedieron cartas pueblas de libertad y exenciones fiscales para atraer a nuevos pobladores francos, pero no eran suficientes. Guerras y pestes fueron una importante lacra para la población especialmente en siglos como el XIV. La convivencia entre las culturas judía, mudéjar y cristiana era pacífica, ya que las minorías estaban protegidas por la monarquía, debido a la necesidad de gente.

Otra gran fractura en la sociedad aragonesa se produjo con la expulsión de los judíos en 1492 y la más importante con la expulsión de los moriscos en 1610, estos dos mandatos siguiendo intereses de la política castellana nefastos para Aragón, que vieron muy mermada la población sobre todo en la depresión del Ebro y el sur del reino.
La última gran merma de población en suelo aragonés se produjo en el siglo XX con la pérdida de competitividad de la agricultura y ganadería y el escaso tejido industrial que tenía nuestra comunidad. Eso propició que una parte de la población rural se viera obligada a emigrar. A este fenómeno se le conoce como el éxodo rural, el cual se detallará más adelante.
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