Sombra

Tema 7. Otras cuencas aragonesas

En el tema 3 ya hemos hablado de la existencia de otras cuencas hidrográficas en Aragón distintas a la del Ebro.

La divisoria de aguas de estas cuencas viene dada por el Sistema Ibérico en su sector meridional turolense, dominado por la presencia de tres grandes macizos, bien individualizados entre sí y cuya altitud se aproxima o rebasa los 2.000 m. Se trata de las sierras de Albarracín, Javalambre y Gúdar. La primera, que culmina a los 1.921 m. en Caimodorro, es una de las principales divisorias de agua de la Ibérica, divergiendo los ríos Guadalaviar y Cabriel hacia el Mediterráneo, Jiloca hacia el Ebro a través del Jalón, y Gallo hacia el Tajo en la vertiente Atlántica.

Separada de Albarracín por la depresión de Teruel, la Sierra de Javalambre se levanta hasta los 2.000 m. proporcionando su red hidrográfica al Mijares y al Turia.

Finalmente hay que hablar de la Sierra de Gúdar, que alcanza su cota máxima en el Peñarroya, a 2.019 m. y se prolonga hacia el este por las montañas del Maestrazgo. Esta sierra es drenada por el Mijares y por el río Seco, que dará lugar al río Alfambra.

Río Tajo

El Tajo es el río más largo de la Península Ibérica con 1.007 kilómetros de longitud y una cuenca hidrográfica de más de 80.600 km².

Nace en los Montes Universales, en la Sierra de Albarracín, en el término municipal de Frías de Albarracín.

Apenas discurre diez kilómetros por Aragón, así que puede decirse que es testimonial, convirtiéndose en el único río de la vertiente atlántica que discurre por nuestra comunidad autónoma.

La cuenca hidrográfica del Tajo en territorio aragonés está formada por 238 km², de los cuales la mayoría se deben al primer afluente de una mínima entidad que recibe: el río Gallo, que riega Orihuela del Tremedal.

Una vez abandona Aragón y se interna en la Meseta, el Tajo discurre entre el Sistema Central y los Montes de Toledo, para desembocar en Lisboa, formando un gran estuario denominado el Mar de la Paja.

Río Cabriel

Cercano al nacimiento del Tajo, en la vertiente sur los Montes Universales, encontramos el Cabriel. Este es el principal afluente del Júcar, el río más importante de la vertiente mediterránea levantina (exceptuando al Ebro) y que da nombre a la cuenca hidrográfica en la que están integrados todos los demás ríos, pese a ser independientes.

Desde su nacimiento en el despoblado de Val de Cabriel, tan solo discurre por 15 kilómetros en la provincia de Teruel. En este tramo su caudal es mínimo, de régimen pluvial, solo incrementado por las surgencias de los Ojos del Cabriel, al pasar El Vallecillo. Poco más adelante se interna en la provincia de Cuenca sirviendo posteriormente de frontera natural entre esta provincia y Valencia, hasta su desembocadura en el Júcar.

Río Turia

De todos los ríos mediterráneos aragoneses, el que tiene una mayor cuenca hidrográfica en nuestra comunidad es el Turia.

Este río posee la particularidad de que está originado por la confluencia de los ríos Guadalaviar y Alfambra, en Teruel.

El Guadalaviar nace, igual que el Tajo y el Cabriel, en los Montes Universales, en la Sierra de Albarracín. La mayor parte de su curso transcurre profundamente encajado entre agrestes serranías antes de alcanzar Albarracín. A partir de aquí adquiere su carácter de gran arteria fluvial y va ampliando su valle hasta la confluencia con el río Alfambra, poco después del embalse del Arquillo de San Blas, en Teruel.

Por su parte, el Alfambra drena los pequeños torrentes que proceden de las sierras del Pobo, Gúdar y Sollavientos. Inicialmente está compuesto por los ríos Seco y Blanco, dirigiéndose hacia el norte hasta llegar a Galve, a partir de donde inicia su dirección hacia el Sur, recibiendo a la Rambla de la Hoz y adaptándose a la depresión de Alfambra-Teruel.

Una vez se unen en Teruel el Alfambra y el Guadalaviar, la denominación de los ríos cambia a la de Turia. Esta importante arteria fluvial de la vertiente levantina mantiene una dirección norte-sur con un amplio valle en artesa abierto en la Depresión de Teruel. Fuera ya de Aragón, el río se encaja en profundas gargantas en las sierras que lo separan de las fértiles huertas valencianas. En el escaso tramo aragonés, apenas recibe afluentes importantes (solo el Camarena y Ebrón), por lo que mantiene el régimen pluvial mediterráneo de sus dos ríos originarios, muy poco caudaloso, sujeto a una gran torrencialidad con grandes crecidas estacionales y fortísimos estiajes.

Río Mijares

El último río importante de la vertiente mediterránea es el Mijares cuya cabecera se centra en las depresiones de Cedrillas y Mora. Se conforma por la unión de una densa red de barrancos procedente de las sierras de Camarena, Javalambre, Gúdar y Mosqueruela, de forma que al salir del territorio aragonés es ya un verdadero río, que inicia su encajamiento lineal en las sierras orientales.

En Aragón sus aguas están reguladas por el embalse de los Toranes, destinado a la producción de energía eléctrica. Los siguientes embalses, ya en Castellón, se dedican al riego de la fértil huerta castellonense.

Tiene las mismas características que los demás ríos nombrados de la vertiente con un régimen pluvial mediterráneo con máximos en primavera y otoño, gracias al fenómeno de la gota fría.

 

 

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