Sombra
Tema 2

Los primeros años y la formación de un genio

Una curiosidad…    Petilla de Aragón, territorio navarro

Pese a su pertenencia desde el siglo XI al reino aragonés, el enclave de Petilla de Aragón fue incorporado al reino de Navarra por un préstamo que pidió a inicios del siglo XIII el rey Pedro II de Aragón a Sancho VII el fuerte de Navarra. El dinero prestado no fue devuelto en la fecha acordada y desde 1209 fue considerado territorio navarro como garantía del dinero adelantado.

Existe otra falsa versión de leyenda que dice que Petilla se perdió por una partida de cartas entre estos dos reyes, pero su origen no llegó a ser tan azaroso.

La discusión sobre la paternidad aragonesa o navarra de Cajal no deja de ser trivial. Santiago Ramón y Cajal nació el 1 de mayo de 1952 en Petilla de Aragón, enclave navarro en las Altas Cinco Villas, pero fue un hecho circunstancial ya que su nacimiento se debe al destino temporal de su padre, Justo Ramón Casasús, como médico-cirujano en aquella localidad. Cajal siempre se sintió aragonés por la procedencia aragonesa de su familia, concretamente de la localidad altoaragonesa de Larrés, por su educación, su carácter y sus vínculos afectivos.

Tan solo permaneció en Petilla dos años, ya que en 1854 encontramos a nuestro personaje en Larrés, nuevo destino de su padre y lugar de nacimiento de su hermano Pedro. Al año siguiente se traslada a Luna y al siguiente a Valpalmas, permaneciendo allí hasta 1960, año que es trasladado a Ayerbe, último destino de su padre como médico rural.

Un habla distinta…    el aragonés de Ayerbe

Cajal habla en Recuerdos de mi vida. Mi infancia y mi juventud de la antipatía que sintieron los demás niños por él nada más llegar a Ayerbe con riñas continuas. A ello contribuyó el habla distinta, el aragonés del Somontano, que según Cajal era "un dialecto extraño, desconcertante revoltijo de palabras y giros franceses, castellanos, catalanes y aragoneses antiguos. Allí se decía: forato por agujero, no pas por no, tiengo y en tiengo por tengo o tengo de eso, aivan por adelante, muller por mujer, fierro y ferrero por hierro y herrero, chiqué y mocete por chico y mocito, abríos por caballerías, dámene por dame de eso, en ta allá por hacia allá, m'en voy por me voy de aquí, y otras muchas voces y locuciones de este jaez, borradas hoy de mi memoria." La impresión que tenía Cajal sobre el aragonés ayerbense no fue muy buena ya que posteriormente dice "acabé por acomodarme a su estrafalaria jerigonza, atiborrando mi memoria de vocablos bárbaros y de solecismos atroces."

En Valpalmas y Ayerbe recibió la primera enseñanza, refiriéndose a esta última población como su "verdadera patria chica". Cursó la segunda en el colegio de los escolapios de Jaca (1861-64) y en el Instituto de Huesca. Sin embargo, como signo de rebeldía entrará como aprendiz en una barbería de Huesca. En 1866, como castigo de su padre, no se matriculará en el Instituto, regresando a Ayerbe para trabajar de aprendiz de zapatero. Pero finalmente, en 1869 obtuvo por fin su título de bachiller y, trasladado a Zaragoza, inició sus estudios de Medicina.

Ofrecemos todos estos datos por el conocimiento que tenemos de ellos gracias a referencias y a obras autobiográficas como Mi infancia y juventud, además por el gran peso que tendrá la infancia y juventud de Cajal en su obra científica posterior, así como la influencia estricta paterna que le encaminará hacia su vida profesional. Esa rectitud de Justo Ramón se debe a la procedencia familiar modesta y a la fuerza de voluntad quien aprendió el oficio de barbero y sangrador, para posteriormente conseguir el título de cirujano de segunda y finalmente alcanzar la plaza de profesor de Disección en la Facultad de Medicina de Zaragoza.

Un detalle…    un padre estricto

Un detalle para que veamos hasta qué punto Justo Ramón era estricto: Pedro, su hijo, a los quince años, a consecuencia de un suspenso al terminar el bachillerato, no se atrevió a presentarse en su casa y se fugó a Francia, embarcando como grumete en Burdeos y llegando a Sudamérica. En Argentina se enroló en un bando revolucionario, llegando a ser secretario de un cabecilla insurgente. Al final, cayó prisionero de los vencedores y se libró de la muerte gracias a su juventud. Tras esos sucesos volvió al seno familiar, poniendo fin a sus peligrosas aventuras.

Autorretrato de Ramón y Cajal depositado en el Museo de Dibujo de Larrés. Archivo de Santiago CabelloAutorretrato de Ramón y Cajal depositado en el Museo de Dibujo de Larrés.
Archivo de Santiago Cabello

En sus primeros años hay que destacar la personalidad despierta, su carácter travieso y tremendamente activo, su ingenio y hondo asombro ante los espectáculos de la naturaleza (como la caída de un rayo, la contemplación de un eclipse solar o de paisajes boscosos), así como el asombro por las creaciones técnicas de las ciencias (la cámara oscura, el ferrocarril, el revelado fotográfico...), una intensa afición a la lectura literaria y una gran capacidad para el dibujo y la pintura, especialidades a las que se quería dedicarse sobre todas las cosas.

Su padre, muy estricto y pragmático, no aceptaba la afición al arte de su hijo. Tanto es así que para castigarle le escondía los lápices, pero el joven Santiago siempre se las arreglaba para seguir dibujando. En Huesca estudió en la academia de León Abadías, pero al final se verá obligado a dejarla por voluntad de su padre. Sin embargo estos aprendizajes serán usados posteriormente por Ramón y Cajal, pero no con una finalidad artística, sino científica, aplicando el dibujo a la medicina en la elaboración del Álbum anatómico, usado durante años para el aprendizaje de anatomía por los alumnos de la Universidad de Zaragoza; y años más tarde para dibujar sus descubrimientos sobre las neuronas.

En los conocimientos anatómicos de Cajal previos a su entrada en la Universidad también tuvo que ver en gran parte la influencia de su padre, a quien sabemos que en 1868 le acompañaba a robar del cementerio de Ayerbe huesos y cadáveres para su disección y estudio.

Ya se ha dicho que en 1869 obtuvo por fin su título de bachiller y se trasladó a Zaragoza, para iniciar el curso preparatorio de Medicina. Al año siguiente, en pleno Sexenio Revolucionario, su familia se trasladó a la capital aragonesa al obtener su padre la plaza de profesor de Disección y Osteología en la Escuela Libre y Regional de Medicina, sostenida por la Diputación Provincial. Ese mismo año inicia sus estudios universitarios de Medicina, licenciándose en 1873. Además, durante este tiempo, iba a ayudar a su padre en la disección de cadáveres en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, colaborando así en su aprendizaje

Junto al estudio concienzudo de las disciplinas, que por su materia o por el atractivo de quien la enseñaba más le atrajeron (las Ciencias Naturales y la Química en el curso preparatorio, la Anatomía, la Fisiología y la Patología general en los siguientes) Además, tres aficiones distintas sirvieron de cauce a la fuerte voluntad de autoafirmación del futuro sabio: literaria (versos y relatos románticos, relatos de ciencia ficción), gimnástica (apasionado cultivo del vigor muscular) y filosófica (lectura empeñada de obras filosóficas).

 

 

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