Sombra
Tema 3

La Medicina y el Ejército

Ramón y Cajal obtiene la licenciatura en medicina en 1873 y ese mismo tras las oposiciones obtuvo la plaza de médico segundo de Sanidad Militar. Su primer destino iba a ser en tierras catalanas, permaneciendo varios meses en los Llanos de Urgel, inmersos en plenas algaradas de la tercera guerra carlista.

El conflicto bélico…    La tercera guerra carlista en Aragón

La tercera guerra tuvo como cabeza del carlismo al pretendiente al trono Carlos VII. Se inicia en 1872 y los sucesos fueron más graves que en el anterior conflicto porque a los carlistas se sumaron los sectores tradicionalistas e integristas, agitados por la revolución de 1868.

La importancia de la tercera guerra se debió a que en una parte importante del territorio español, especialmente en el norte, funcionó un auténtico Estado carlista con todos sus servicios en marcha, con la creación de moneda y correo propios; la Universidad estatal y gratuita de Oñate, donde la enseñanza del euskera era obligatoria; la Administración de Justicia y la reforma del Código Penal; y, fundamentalmente, la restauración de los organismos autónomos como muestra del respeto a las peculiaridades regionales de todos los pueblos, como fue el caso del País Vasco, Aragón, Cataluña, Valencia, Castilla, Cantabria... era un auténtico estado federal.

En Aragón, como en las anteriores insurrecciones, se levantaron numerosas partidas de guerrilleros destacando la de Higinio Rodríguez, Francisco Herrero 'el cura de Bañón' o el comandante Narciso Alegre. Uno de los personajes más destacados fue el coronel Pascual Gamundi, que ya había participado en las dos guerras anteriores, y en esta última fue designado comandante general del Bajo Aragón. Entre otras acciones, conquistó Daroca y Cariñena, ascendiendo a mariscal de campo.

Pero la auténtica figura aragonesa no aparecería hasta octubre de 1873, en que el general Marco de Bello fue designado comandante general de Aragón. Marco organizó administrativa y militarmente la División aragonesa. Estableció una academia de cadetes y un taller de fabricación de cartuchos en Cantavieja. Marco de Bello ocupó Daroca y quemó el Registro Civil, participando además en el asedio de Teruel. Al finalizar la guerra se retiró definitivamente a su casa de Bello.

Tras años de guerra la insurrección fue definitivamente aplastada en 1876. Sin embargo las pretensiones dinásticas del carlismo iban a continuar, aunque desde entonces iban a ser defendidas políticamente en el Parlamento y desde cabeceras de prensa como El Intransigente editada por Francisco Cavero.

Santiago Ramón y Cajal con uniforme de capitán médicoSantiago Ramón y Cajal con uniforme de capitán médico

Tras la primera experiencia bélica de Cajal en Cataluña, en 1874 es destinado al ejército expedicionario de Cuba como capitán médico de las tropas coloniales. Curiosamente, uno de los padres de la patria cubana, José Martí, vivió en Zaragoza entre 1873 y 1874, desterrado de Cuba por su actitud en favor de la independencia de la isla, en la conocida como la "Guerra de los Diez Años".

En Cuba nuestro personaje fue consciente del poder político que tenía el ejército del siglo XIX y sus camarillas, que pretendían conspirar, como así hicieron, contra la I República en favor de la Restauración de Alfonso XII de Borbón.

En los hospitales de campaña de la isla hubo de conocer los aspectos más sombríos de la guerra colonial. Fue designado a la enfermería de Vistahermosa, una de las zonas más peligrosas de la isla. Allí tuvo que atender a numerosos soldados con paludismo y disentería, enfermedades transmitidas por los mosquitos y que, Cajal, acabaría contrayendo también. Tan solo hay que destacar una cuestión positiva de su enfermedad: la posibilidad de aprender inglés.

Moralmente maltrecho y físicamente enfermo, regresaba a España en junio de 1875, para reinstalarse en Zaragoza y, cumpliendo los deseos de su padre, prepararse con toda seriedad para el acceso a una cátedra de Anatomía.

La visión desde dentro de la guerra de Cuba le hará ser muy crítico, sobre todo, por la desorganización y la corrupción administrativa de los gobernantes de los que dijo: "Asombra e indigna reconocer la ofuscación y terquedad de nuestros generales y gobernantes y la increíble insensibilidad con que se derrochó la sangre del pueblo... Caímos porque no supimos ser generosos y justos".

 

 

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