Miguel Servet
Sombra

Tema 3. Primeros pasos de Servet

Acabamos de ver en los capítulos anteriores el ambiente general de la época en la que vivió Miguel Servet. A partir de ahora nos centramos más en su biografía y legado.

Miguel Serveto Conesa nació en el pueblo oscense de Villanueva de Sijena el 29 de septiembre de 1511. Hasta hace poco tiempo no se sabía con total certeza si había sido en 1509 o incluso si había nacido en Tudela. Esta incertidumbre se debe a que él mismo, en sus procesos judiciales, miente sobre sus datos personales para ocultar mejor su personalidad. Sus escritos aparecerán con distintos nombres para despistar sobre su identidad, de esta forma encopntramos documentos sobre Miguel Serveto Conesa, Michael Servetus, Michael Villanovanus, Michel de Villeneuve o M.S.V. Todos ellos son Miguel Servet, el intelectual más grande que ha dado Aragón a la cultura renacentista.

Tradicionalmente, la razón a estos datos contradictorios se había sugerido que eran por la ascendencia judía de Servet y que él mismo trataba de camuflar sus orígenes. Sin embargo se ha descubierto que sus antepasados tenían el título de infanzones y provenían de Serveto, en el valle de Chistau en el Sobrarbe. Y su padre tenía el cargo de notario real, atendiendo los asuntos del Real Monasterio de Sijena situado en esa localidad.

Seguramente Miguel fue educado en Montearagón, de donde salió, a los 14 años para servir como secretario y paje de fray Juan de Quintana. Con este clérigo oscense viajó por toda España asistiendo a procesos contra moriscos, alumbrados, protestantes, judeoconversos y demás personas consideradas herejes por sus ideas reformadoras, diferentes a las de la Iglesia. Así, a la vez que iba estudiando latín, griego y hebreo, fue conociendo los ideales humanistas que proliferaban en Europa y pugnaban por entrar en España.

En 1528 su padre le envía a la Universidad de Toulouse a estudiar Derecho, mostrando sus tempranas inquietudes por la teología. En esta ciudad entra en contacto con los círculos próximos a la Reforma protestante. A finales de 1529, de nuevo con Juan de Quintana, viaja a Italia para asistir a la coronación del emperador Carlos V en Bolonia. Servet quedó escandalizado por el boato y la ostentación sobre todo por parte de la Curia, tan alejados de los ideales de pobreza que según su pensamiento debía tener el cristianismo.

También acompañó a Quintana a la Dieta de Augsburgo, donde comprobó la imposibilidad de entendimiento entre las alas moderadas del catolicismo y luteranismo. Serveto, desengañado de la Dieta y las Iglesias, fue en busca de Erasmo, iniciador de esa revisión teológica, pero no logró localizarlo. A partir de este momento iniciará un periplo por distintas ciudades de toda Europa entrando en contacto con buena parte de la intelectualidad del momento.

El mentor de Servet…    Juan de Quintana

Juan de Quintana fue un clérigo oscense doctor en Teología por París en 1510, por lo cual suele firmar Doctor Theologus o Doctor Parisinus. Fue miembro de las Cortes de Aragón entre 1511 y 1524, y confesor del emperador Carlos V de 1525 a 1532. Es en este momento cuando contacta con Miguel Serveto, que se hallaba en el monasterio de Montearagón, para que entre a su servicio como paje y secretario, con alguna interrupción, entre 1525 y 1530.

Quintana es una figura decisiva en importantes empresas de aquellos años. Además de confesor imperial fue inquisidor calificador, por eso contribuirá a la redacción del edicto contra los alumbrados de Toledo en 1525 (secta mística relacionada con los protestantes). Participó en la reducción de los moriscos de Granada en el verano de 1526 o en el juicio teológico realizado en Valladolid sobre la ortodoxia de la doctrina de Erasmo en 1527, y con él su paje, Miguel Serveto.

Tras asistir a la coronación imperial de Bolonia en febrero de 1530, forma con Alfonso de Valdés el ala moderada que en la Dieta de Augsburgo estuvo a punto de entenderse con el ala moderada luterana de Melanchton.

Su caída en desgracia viene promovida por la publicación de las dos primeras obras de su pupilo Serveto, consideradas como heréticas. Se le retira de la primera línea de las cuestiones teológicas internacionales, pero se le otorga el abadiado de Montearagón, cargo que apenas pudo disfrutar ya que murió en Segovia en 1534, legando al monasterio bastante dinero y toda su rica biblioteca, que hoy se encuentra perdida.

 

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