Miguel Servet
Sombra

Tema 5. Madurez y su obra cumbre

Tras su breve paso por Montpellier ejerce casi tres años en Charlieu, pero su etapa de madurez la pasa en Vienne del Delfinado (Francia) entre 1541 y abril de 1553. Allí compagina su práctica médica con el estudio asiduo, la colaboración con el municipio (a él se debe en gran parte el puente nuevo), sus escritos y la atención al arzobispo, Pierre Palmier, en cuyo palacio vivió desde la Navidad de 1548, como médico adjunto al palacio. Se sentía bien acogido por la población y por primera vez en su vida vivía sin sobresaltos ni apuros económicos, por eso al año siguiente se hizo ciudadano de Vienne, es decir se naturalizó como francés.

No hablaba con nadie de su inquietudes teológicas, pero en secreto preparaba la que será su obra cumbre: Restitución del Cristianismo. Enviaba largas cartas a Calvino, explicándole sus ideas, e intentando razonarlas con él. Calvino le envió su libro Instituciones de la religión cristiana al que Servet hizo muchas anotaciones críticas y correcciones, lo que no sentó muy bien a Calvino, que dejó de escribirle y se convirtió en un enemigo feroz del aragonés.

El punto culminante del pensamiento de Servet se produce con su última obra Christianismi Restitutio (Restitución del Cristianismo), que fue editada en secreto en 1553 y firmado en la portada con las iniciales MSV.

En sus páginas expone los principios teóricos de su pensamiento teológico y las críticas sobre la corrupción de la Iglesia y su unión al poder material de los Estados, en una empresa titánica por la cantidad de fuentes que emplea de procedencia clásica, bíblica, patrística, rabínica, científica y esotérica. La solución de Servet a esta degradación moral de la Iglesia es la "restitución del cristianismo" a sus primitivos orígenes anteriores a Constantino y el concilio de Nicea (325).

En el libro, dividido en seis partes, volverá a exponer sus teorías contra el dogma trinitario y su concepción de Jesucristo como el hijo natural de Dios, por los que veinte años antes le habían declarado hereje.

Pero las razones para su declaración de hereje no acaban ahí ya que para Servet todo lo que existe en el mundo proviene por emanación de Dios. Esta teoría emanantista fue confundida con el panteísmo, una teoría considerada herética por la que todas las cosas que hay en el mundo son Dios.

Otra idea que escandalizó fue la de considerar al hombre incapaz de pecar hasta su mayoría de edad, con veinte años, que alcanza el uso de razón. Por eso para Servet no tenía ningún sentido que el hombre recibiera los sacramentos antes de esa edad porque no era consciente de ello. Se debía preparar conscientemente para bautizarse, como hizo Jesús, a los treinta años, y recibir entonces la eucaristía. A este bautismo tardío y consciente se le denomina anabaptismo y también fue considerado como una proposición herética. Además, como otras facciones protestantes solo admitía la existencia de estos dos sacramentos (bautismo y eucaristía), obviando los demás.

Definitivamente Servet propone una libertad y una tolerancia religiosa inaceptables para la época. Propone la supresión de toda la burocracia y jerarquía de la Iglesia. Cada cristiano debía ser igualmente sacerdote y ministro; ya no habría templos, ni ritos, ni ceremonias.

Con este libro Servet expone sus doctrinas teológicas como un reformador protestante más, sin embargo un aspecto trascendió a sus doctrinas, que lo hace único entre los demás reformadores: el aspecto científico, ya que en su libro V de la Restitución del Cristianismo describirá la circulación menor o pulmonar de la sangre.

Esta circulación menor es básicamente el proceso que sigue la sangre que llega al corazón (aurícula y ventrículo derecho), procedente de las venas con baja concentración de oxígeno y sale por las arterias pulmonares, hacia los pulmones, para regresar de vuelta al corazón (aurícula y ventrículo izquierdo) a través de las venas pulmonares, con la sangre ya oxigenada. Desde allí es distribuida a todas las partes del cuerpo para regresar de nuevo una vez que ha bajado su concentración de oxígeno.

¿Pero por qué describe Servet este proceso anatómico en un libro teológico? Porque el alma según Servet siguiendo la tradición bíblica, se encontraba en la sangre, inyectada por Dios a través de la respiración. Servet pretendía comprender el alma humana, y para eso debía comprender antes el funcionamiento de la circulación sanguínea en el cuerpo humano.

Hoy está fuera de duda que Ibn an-Nafis, en unos Comentarios al Canon de Avicena, la había consignado en 1245 en El Cairo, corrigiendo a Galeno quien expresamente niega la impermeabilidad del septum (septo) que separa los lados izquierdo y derecho del corazón. Se sabe que los manuscritos de Ibn an-Nafis, desconocidos en toda la Edad Media, llegaron a Venecia en 1521. La cuestión sobre si Servet conoció y aprovechó su contenido ha suscitado vivas polémicas durante mucho tiempo. No merece la pena darle más vueltas al tema ya que es imposible conocer si Servet supo de la existencia de este manuscrito. Lo que está clara es la trascendencia que tuvo su descripción aparecida en la Restitución del Cristianismo, la primera en Occidente, por la que Servet adquirirá su justa fama en el ámbito de la medicina universal.

 

Arte | Biografías | Ciencias | Geografía | Heráldica | Historia | Humanidades | Ocio

Índice Alfabético | Galería Multimedia | GEA Educa! | Efemérides

Home | Quiénes somos | Información Legal | Contacto | La GEA en tu Web | RSS


© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

NTT Corporación Publicitaria de Medios