Miguel Servet
Sombra

Tema 2. Los primeros años de Costa

En el contexto histórico que acabamos de ver en el tema anterior surgió la figura de Joaquín Costa. Nace en Monzón el 14 de septiembre de 1846, en el seno de una familia campesina, pero pronto se trasladarán a Graus. Fue el primero de once hermanos y la costumbre altoaragonesa del mayorazgo le deparaba la recepción de la herencia familiar de la casa y, por tanto, la continuación con el trabajo de la tierra, como lo venían haciendo sus antepasados. Sin embargo pronto mostrará distintas inquietudes encaminadas hacia el estudio y el conocimiento.

Pese a su inteligencia y su interés por el saber, su educación fue trabajosa y con frecuencia interrumpida por las estrecheces económicas familiares. A mitad de siglo XIX el estudio tan solo estaba reservado a los jóvenes con mayores recursos económicos, mientras que la mayor parte de la población desde una edad muy temprana tenía que colaborar en la economía familiar o en otros casos no contribuir al gasto de la casa, por lo cual eran enviados a servir como criados sin sueldo a otras casas con una mejor posición económica, tan solo a cambio del alojamiento y la manutención.

Citas…    Costa y sus estudios

En su diario de juventud escribirá:
"Si no puedo estudiar, no quiero vivir."

Más adelante cuando habla de su infancia cita:
"Mi afición a los libros era desmesurada... Éste me decía fraile porque siempre estaba en casa con mis libros; el otro me decía afanoso porque me dolía el tiempo de comer."

Ese fue el caso de Joaquín Costa, que por su obstinación en el estudio fue enviado inicialmente a Zaragoza, pero al no poder hacer frente a su sustento, su familia lo envió a Huesca en 1863. Allí entró a servir como criado en la casa de un familiar lejano, Hilarión Rubio, arquitecto provincial de Huesca. Mientras realizaba labores para aquella casa (desde mozo de caballos, jabonero, limpieza de aguas de acequia...) iba a compaginar su estudio en el Instituto de Huesca e, incluso, ahondando en sus inquietudes culturales, fundó en 1866 el Ateneo de Huesca.

Los oficios que debía desempeñar le resultaron todavía más duros cuando le comenzaron a manifestar los primeros síntomas de una distrofia muscular progresiva que le iba a impedir desarrollar trabajos manuales de gran esfuerzo y que le causaron continuos sufrimientos durante el resto de su vida. Sin embargo, el conocimiento de distintos oficios artesanos le sirvió para ir a la Exposición Internacional de París en 1867 como 'artesano discípulo observador'.

En su estancia parisina Costa quedó impresionado por la ciudad y por poder observar de primera mano todos los adelantos de la época, que no podían ni siquiera imaginarse en su tierra natal altoaragonesa. Desde ese momento hasta el final de sus días le obsesionará la idea del progreso y pretenderá el acercamiento de España con respecto a los otros países europeos y norteamericanos más desarrollados.

Como resultado de esta visita a París, Costa participará en 1868 en la Exposición Aragonesa contando todos los nuevos ingenios mecánicos que se comenzaban a desarrollar en los países más evolucionados y publicará su primer libro: Ideas apuntadas en la Exposición Universal de 1867 para España y para Huesca (1868).

Una nueva máquina…    Costa y el velocípedo

Velocípedo

Uno de los nuevos ingenios mecánicos que Costa pudo ver en la Exposición de París fue el prototipo de velocípedo que los Michaux comenzaban a desarrollar en aquellos momentos. No tardó en enviar a Huesca los apuntes que tomó sobre aquella máquina y en 1868 ya podía verse este nuevo invento por Huesca, convirtiéndose la ciudad en la primera de España.

Quizá uno de los pioneros más conocidos en el uso del velocípedo fue Manuel Ricol, establecido en Barbastro como relojero, quien fundó el primer Club Velocipedista de Aragón en 1877. Además fijó distintas marcas de resistencia sobre el velocípedo que tardarían en ser superadas.

Más adelante se crearán otras sociedades en las distintas ciudades aragonesas y se iban a celebrar las primeras carreras ciclistas en Aragón. Serán en Zaragoza durante las fiestas del Pilar de 1886.

Fue tal la difusión de esta máquina y el gusto por este deporte en Aragón que en 1896 se iba a comenzar en Huesca la edición de la revista velocipédica El Pedal.

Los sucesos de aquellos años y la enfermedad encaminarán definitivamente hacia el estudio a Costa y en la Escuela Normal de Huesca obtendrá los títulos de maestro y de agrimensor en 1869. Para continuar su formación marchará a Madrid donde estudiará las carreras universitarias de Derecho y Filosofía y Letras.

 

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