Miguel Servet
Sombra

Tema 7. El fracaso político

Se ha dicho anteriormente que Costa funda la Liga de Contribuyentes de Ribagorza, denominada posteriormente Cámara Agrícola del Alto Aragón, convirtiéndola en un instrumento para su proyección política de Costa. Sin embargo fracasará en el intento de movilización política del Alto Aragón, debido al sistema político de turnos de la Restauración y sobre todo al régimen caciquil que lo mantenía.

El caciquismo se basa en la existencia de dos partidos, oligárquicos y de notables, que se turnan en el poder. Para seguir en el poder, esos oligarcas mantuvieron una densa red de clientelas con una serie de caciques locales. Estos caciques controlaban los procesos electorales aprovechándose en ocasiones de la ignorancia de los votantes, por eso la educación es tan importante en el ideario de Costa: "Escuela y despensa". En otras ocasiones controlan los procesos usando toda una serie de medidas de presión sobre el electorado: pucherazos, compra de votos o incluso mediante el uso de la violencia. La consecuencia lógica producida con este sistema es la desmovilización del electorado y el abstencionismo.

El sistema será duradero y las fuerzas políticas de oposición al régimen se verán, por su parte, impotentes para renovarlo hasta la llegada de la República en 1931. Hasta 1890, el sistema reproduce dócilmente la alternancia entre conservadores y liberales en los distintos distritos. A partir de esta fecha comienza a extenderse un tipo de cacicato distinto, cacicato estable, independiente de quién esté en el poder.

En Aragón, la figura política más relevante de la época será Tomás Castellano, perteneciente a las filas conservadoras, acaudalado empresario fundador entre otras de la Industrial Química de Zaragoza. Llegó a ser ministro de Ultramar en 1895, gobernador del Banco de España en 1903 y Ministro de Hacienda en 1904. La provincia de Huesca estaba dominada por el cacique Manuel Camo, fundador del Diario de Huesca y asociado al Partido liberal.

Costa denunció el sistema de turno de los partidos y los malos usos caciquiles en las elecciones. Con la Cámara Agraria del Alto Aragón fue candidato a elecciones en 1896 por la circunscripción de Barbastro. Su falta de éxito no le hizo desistir y, a raíz del desastre de 1898, creó la Liga Nacional de Productores para seguir promoviendo sus planes de reformas agrarias, municipales, económicas y administrativas.

Poco antes, Basilio Paraíso había convocado a propuesta de la Cámara de Cartagena a la primera Asamblea Nacional de Cámaras de Comercio. En las sesiones celebradas en Zaragoza se discutió sobre el desastre colonial y el oscuro futuro que se le presentaba al país si se seguía persistiendo en la vieja política de la Restauración. El ideario político coincidía con el de Costa y en una segunda Asamblea, celebrada en Valladolid un año más tarde, se decidirá la conversión en un nuevo partido político en unión con la Liga Nacional de Productores. El partido resultante de esa fusión fue la Unión Nacional.

El Mercantil de Aragón fue el diario que más apoyó al Regeneracionismo y a la Unión Nacional
El Mercantil de Aragón, diario que apoyaba el Regeneracionismo y la Unión Nacional

Costa fue el presidente de este nuevo partido político, con Basilio Paraíso y el castellano Santiago Alba como cabezas más notables. Intentaron representar los heterogéneos intereses de la pequeña y mediana burguesía, propietarios agrícolas y urbanos, industriales y comerciantes. Sin embargo esa disparidad de intereses existentes en su seno se reflejó en los graves enfrentamientos internos que llevaron al partido a una rápida disolución.

Fracasada la Unión Nacional, Costa viró sus inquietudes políticas hacia el republicanismo y la recién creada Unión Republicana por Nicolás Salmerón. Es elegido diputado a Cortes pero no llega a ocupar su escaño, por las divergencias con su partido.

Así, desengañado de la política, Costa decide apartarse de la vida pública en 1905, instalándose definitivamente en Graus. Pese a su alejamiento todavía colabora en la celebración de la Asamblea municipalista de Zaragoza en 1906 a iniciativa republicana de Alejandro Lerroux, fundador del Partido Republicano Radical dos años después.

En aquella asamblea municipalista celebrada en el Teatro Pignatelli tuvieron destacada actuación aragoneses como Marceliano Isábal, José Gascón y Marín y otros personajes ilustres como Miguel de Unamuno. Entre las conclusiones destacan: el derecho a la autonomía municipal, la hacienda municipal independiente de la provincial y nacional, la tendencia a la municipalización de los servicios públicos, la necesidad de un patrimonio municipal, batalla al caciquismo y jornada laboral de ocho horas para los trabajadores del ayuntamiento. El broche de la Asamblea lo constituyó el mitin en donde Costa pronunció un importante discurso político.

 

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