Francisco de Goya y Lucientes
Sombra

Tema 3. Zaragoza y la temática religiosa

Al regreso de Italia se instaló en Zaragoza, e inmediatamente el cabildo le encargó el coreto de la Virgen, en el templo del Pilar. Allí realizó la composición Adoración del nombre de Dios demostrando todo lo aprendido en su estancia italiana.

En 1772, también realizará una serie de óleos de temática religiosa para el pequeño oratorio del palacio del conde de Sobradiel en Zaragoza. Al año siguiente retoma el tema de los Padres de la Iglesia realizados en Calatayud y en Muel, para pintar unos lienzos ovales que están colocados en las pechinas de la cúpula de la iglesia de Remolinos.

El encargo más importante en esta etapa fue la decoración de la iglesia de la cartuja de Aula Dei con una serie de óleos sobre el muro representando un ciclo de escenas de la vida de la Virgen. El programa no se ha conservado completo, ya que con la Desamortización de Mendizábal (1836) el monasterio fue abandonado, perdiéndose buena parte de los óleos del lado sur. Estos fueron rehechos por los hermanos Buffet en 1903 con un estilo muy distinto y de inferior calidad.

Estas pinturas son el punto de inflexión que separan las obras de juventud del artista en estilo todavía tardobarroco con las de gusto neoclásico. Goya confirió a las figuras una gran monumentalidad y sentido escenográfico. Antón Rafael Mengs, primer pintor de Cámara de Carlos III viendo este conjunto pictórico requirió la presencia de Goya en Madrid para trabajar como cartonista de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.

Una orden religiosa…    la cartuja

La orden de los cartujos surge del espíritu de reforma monástica imperante en Europa en el siglo XI. Un alemán noble y culto, San Bruno de Colonia, se instala con seis compañeros en 1084 en el macizo de Chartreuse, cercano a Grenoble, al pie de los Alpes. La orden trata de combinar la vida eremítica solitaria (los cartujos viven en celdas aisladas en torno a un gran claustro) con la vida de comunidad religiosa (iglesia, refectorio, sala capitular).

En Aragón se fundaron tres cartujas: Aula Dei (Montañana, Zaragoza), Cartuja de Las Fuentes (Lanaja) y de La Concepción (Cartuja Baja, Zaragoza). En la actualidad, la cartuja de Aula Dei es la única que posee una congregación, tras la desintegración de las comunidades, consecuencia de la leyes desamortizadoras de Mendizábal (1835).

El modelo de planta de cartuja lo podemos ver en Aula Dei, en donde la iglesia se convierte en el núcleo central, con dos claustros pequeños a ambos lados de la misma, y hacia la cabecera de la iglesia el claustro grande, con las casas de los cartujos dotadas de planta alta o solanar, y de huerto interior con taller de trabajo al fondo.

Las rígidas normas de la orden de San Bruno prohíben la entrada de mujeres a sus recintos monásticos. Hasta fechas recientes el colectivo femenino no había podido contemplar este conjunto artístico, hasta que en 1998 se firmó un convenio por el que durante doce días al año y en un horario muy restringido se permiten sus visitas.

Cúpula Regina Martyrum
Cúpula Regina Martyrum
Pulsa en la imagen para descubrir los detalles más importantes de la gran obra de Goya en el Pilar.

Tras unos años en Madrid pintando para la fábrica de tapices y e iniciando su carrera como retratista para la nobleza regresa a Zaragoza para realizar la decoración mural de una de las cúpulas del Pilar. La decoración del conjunto le había sido encargada a Francisco Bayeu, un pintor mucho más reconocido en la época que su cuñado Goya. Para la realización del conjunto distribuyó la tarea entre el de Fuendetodos y su hermano Ramón Bayeu.

Tras la aprobación de los bocetos que Goya presentó en 1780 pintados sobre lienzos rectangulares, se iniciará la cúpula con la técnica de la pintura al fresco. Representa una escena en la que aparece la Virgen María como reina de los mártires (Regina Martyrum). La ejecución de la cúpula es muy suelta y dinámica con mucho colorido, realizada de una manera rápida y a base manchas, de tono similar a la libre pincelada de los bocetos, por eso, cuando fue contemplada de cerca sobre el muro causó las críticas y desaprobación del cabildo.

Debido a estas críticas surgieron desavenencias entre Francisco Bayeu y Goya. Fueron rechazados sus bocetos para las pechinas que representaban a algunas de las Virtudes (Fe, Paciencia, Fortaleza y Caridad) y se vio obligado a rectificar y realizar nuevos bocetos de gusto más clásico, con un dibujo que dominaba sobre el color. Además ya no continuó con la segunda cúpula que tenía encargada. Una vez finalizadas las cuatro pechinas, Goya regresará a Madrid lleno de dolor por la incomprensión de su obra en Aragón.

 

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