Francisco de Goya y Lucientes
Sombra

Tema 4. La llegada a Madrid

Ya se ha dicho en el tema anterior que al presenciar el conjunto de Aula Dei, el pintor de cámara Mengs lo requirió en la Corte para la fábrica de tapices de Santa Bárbara. Partirá hacia Madrid junto con su esposa Josefa Bayeu el 3 de enero de 1775, una fecha clave para su posterior éxito.

Estos tapices estaban destinados a decorar los palacios y sitios reales madrileños, que estaban construyéndose y reformándose en aquel momento por el rey Carlos III, quien encarna perfectamente el ideal de la Ilustración en España.

Durante los años que trabajó en la Real Fábrica (1775-1792) realizó sesenta y tres cartones. Estos cartones iban a servir de modelo previo para la base de los tapices que se realizaban posteriormente en el telar. Las escenas tratadas eran al estilo Rococó: idílicas, alegres y mostrando la vida cotidiana española donde aparecen tipos populares y los llamados majos y majas. Destacan obras como El quitasol, La gallina ciega o El pelele. Sin embargo no deja de haber escenas realistas y con crítica social como en La nevada, El albañil herido o en La boda, en donde se casan por el interés un hombre muy feo y adinerado con una joven muy bella y con pocos recursos económicos, lo cual se sabe porque acompañando en la comitiva está su padre con una casaca vieja y raída. Este tema fue tratado en El sí de las niñas de su amigo el ilustrado Leandro Fernández de Moratín.

El movimiento…    La ilustración en Aragón

Esclusas del Canal Imperial de Aragón, obra por excelencia de la Ilustración aragonesa
Esclusas del Canal Imperial

La Ilustración es el movimiento cultural que inunda el siglo XVIII en toda Europa y que tiene como base al empirismo racionalista promulgado por el filósofo francés Descartes. Los ilustrados debían analizar y comprobarlo todo. Eran tan solo una afortunada minoría de población compuesta por aristócratas y burgueses enriquecidos por el comercio, pero fueron muy activos e influyentes.

En Aragón se comienzan a manifestar las nuevas corrientes ilustradas a mediados del siglo XVIII, sobre todo en el reinado de Carlos III. Se crean las distintas academias como la de Bellas Artes de San Luis y la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País (Zaragoza, 1776).

La figura más destacada dentro de este grupo de ilustrados en Aragón era Ramón de Pignatelli y su obra más influyente fue la construcción del Canal Imperial de Aragón pensada para el riego, pero también para la navegación y el transporte de mercancías hasta el mar. Otras medidas económicas que pretendió la Real Sociedad Económica fueron la liberalización del comercio de productos agrícolas o la reducción de los aranceles aduaneros en las fronteras del reino y promovieron una reforma en los cerrados gremios artesanales. Además, una de las prioridades de los ilustrados era la generalización de la educación básica de carácter laico para todos los niños.

En Aragón, algunas de las figuras más destacadas de la Ilustración fueron el Conde de Aranda desde la corte de Madrid, Ramón de Pignatelli, Josefa Amar y Borbón, Ignacio Jordán Asso del Río, los hermanos Félix y José Nicolás de Azara, José Latassa Ortín, Juan Martín de Goicoechea o Manuel Roda y Arrieta entre muchos otros, sin olvidar, por supuesto, a Francisco de Goya.


Otro momento clave en la vida de Goya se produce en 1780 cuando es nombrado Académico de Mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid por su Cristo crucificado. A partir de este momento se le abren muchas puertas y comienza a relacionarse en Madrid con los personajes más influyentes en la Corte y la cultura, y se comienza a imbuir de esta conciencia ilustrada. Acude a las tertulias y le unirán lazos de amistad con personajes como Moratín o Jovellanos. Un ejemplo de obra con carácter moralizante del gusto ilustrado es La letra con sangre entra, también titulada Escena de Escuela, adquirida recientemente por el Gobierno de Aragón, en donde Goya critica el tipo de enseñanza que se dispensaba en aquel momento, que usaba como procedimiento habitual el castigo físico.

En este momento tiene la posibilidad de entrar en contacto con las obras de arte de la colección real y especialmente las de Velázquez, que será junto a Rembrandt el autor que más le influirá en su forma de pintar.

Con sus contactos en la Corte iniciará su carrera como retratista en 1783 con el cuadro del conde de Floridablanca o el de la familia del infante Luis de Borbón en los cuales aparecerá su autorretrato. Su estilo al principio es elegante como era usual en la época, idealizando a los personajes retratados, pero poco a poco les irá dotando de una carga psicológica definiendo los rasgos principales de su personalidad.

Todos quieren ser retratados por Goya, especialmente después de realizar el cuadro de Carlos III en traje de cazador (1786), tanto cortesanos, como los duques de Osuna, como burgueses ilustrados como Martín Zapater, Juan Martín de Goicoechea o Ramón de Pignatelli. Por estas razones en 1789 será nombrado pintor de Corte por el recién ascendido al trono Carlos IV.

 

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