La música tradicional aragonesa
Sombra

Tema 7. La jota

Ningún territorio peninsular puede atribuirse el origen de la jota, siendo practicada en la mayoría de ellos. Sin embargo sí se reconoce el arraigo y el desarrollo que este género ha tenido en Aragón.

Parece indudable que la forma actual de la jota es moderna. Proviene de un baile popular configurado en el siglo XVIII, aunque algunos de sus elementos son anteriores. Tradicionalmente se han visto unas hipotéticas vinculaciones arábigo-andaluzas, aunque en la actualidad se desestiman. Cuanto se ha escrito sobre su origen griego, ibérico, celta o godo es, por lo menos, gratuito y, en general disparatado, como la opinión que hace derivar la jota de un personaje de leyenda: Aben Jot, un moro valenciano desterrado por Muley Tarec, que habría llegado a Calatayud en el siglo XII cantando una especie de himno bélico que luego se convertiría en la jota.

Desde mitad del siglo XVIII encontramos la jota en la música teatral, y de 1828 es una preciosa referencia, al narrar los festejos que Zaragoza dedicó a Fernando VII. En ella, desde muy antiguo, los jóvenes labradores de las parroquias del Gancho y del Gallo tuvieron la costumbre de salir a medianoche con sencillos instrumentos para cantar a las puertas de sus novias. Esto acabó llamándose "rondallas de Zaragoza" y, en la ocasión aludida de 1828, la rondalla estaba compuesta por guitarra, requinto, bandurria, viola, violín, fagot y flauta; acompañaba cantos "a dos y a tres voces", "varias jotas y, en especial, la aragonesa", lo cual demuestra que se ejecutaban ya jotas diversas, desde luego la valenciana y por descontado la aragonesa.

Tampoco está clara la etimología del nombre. Para el P. Alcalá vendría de xatha, voz propia del dialecto de los moriscos españoles y que existe también en el hispanomarroquí y argelino con el significado de "baile" o "danza". Para García Arista venía de sotar, "saltar".

Inicialmente, la jota fue únicamente bailada. Prueba de ello es que no conservamos ninguna letra anterior a principios del XIX. Sin embargo a lo largo del siglo XIX la jota como baile popular iría entrando en declive para surgir con fuerza la jota cantada, en un principio acompañando al baile y más tarde sin él, con un ritmo más pausado.

La estructura de la jota cantada adapta la cuarteta a la música desarrollada en siete frases con una entrada, repetición y vuelta a la copla, en la forma siguiente:

Oveja que al puerto sube
¡Que blanca baja la lana!
Mocicas de la ribera
subiros a la montaña

El mejor ejemplo lo tenemos en la audición:

Audición: Oveja que al puerto sube

José Iranzo, el Pastor de Andorra. Grabación extraída de 90 años de jotas. El Periódico de Aragón

En cuanto al acompañamiento instrumental es variado. En origen la rondalla son el grupo de músicos y cantores variados que componen la ronda. Hemos visto los instrumentos y las voces de la rondalla en la visita de Fernando VII de 1828. Sin embargo parece que se ha estandarizado en el transcurso del siglo XX al conjunto de instrumentos de cuerda de pulso y púa, ya citado al hablar de los instrumentos. Pero además, saliendo de este patrón oficial, al sur del Ebro se ha generalizado la jota interpretada con dulzaina y tambor; asimismo en Bujaraloz o en Sobrarbe se interpretan jotas con gaita de boto.

Gracias a la labor de los grupos folklóricos, la jota comenzó a experimentar un gran auge en espectáculos teatrales, como baile de academia e incluso como inspiración de obras musicales de concierto (compositores como Saint Saëns, Glinka o Liszt mostraron su particular visión de la jota). La jota pasaba así de ser un medio de entretenimiento popular a un espectáculo de escenario perdiendo autenticidad en aras de la exhibición de cuadros de ballet, con una mayor individualidad y aprecio de las habilidades de cada bailarín, sin conjuntos.

Sin embargo, pese a los personalismos de los intérpretes hay rasgos que permiten diferenciar los bailes de las zonas básicas, que serían las del Bajo Aragón, Zaragoza y Huesca. La jota bajoaragonesa es la más elaborada y seguramente la más antigua. En Alcañiz el ritmo es relativamente rápido, alegre, y en la primera y en la segunda coplas cantadas se dan unos ágiles saltos, o batudas, chocando las piernas al saltar. La de Albalate del Arzobispo es parecida a la de Alcañiz, aunque más lenta. La jota de Calanda es más lenta, reposada y señorial, muy próxima a un baile de salón y próxima a determinados bailes valencianos.

En Zaragoza hay diversas modalidades que varían, esencialmente, por la distinta rapidez de su ejecución. La jota de Huesca es más pausada, con modalidades curiosas en el Pirineo, donde ha sufrido influencias francesas y hay algunos pasos "agarrados" como en la jota de Aso de Sobremonte.

Los bailadores suelen llevar castañuelas con las que llevan el ritmo de la rondalla dependiendo de la procedencia de la jota. En cuanto a los cantos que acompañan al baile son mucho más movidos que los de estilo, de ritmo más lento y melismático. Las jotas de baile también son llamadas rondaderas porque siguen el mismo tempo, siendo empleadas en las rondas (aunque en la actualidad se utilicen indistintamente con las de estilo).

En la siguiente audición se diferencian perfectamente la jota de estilo (1ª) de las rondaderas o de baile (2ª):

Audición: Yo quiero vivir cantando

José Iranzo, el Pastor de Andorra. Grabación extraída de 90 años de jotas. El Periódico de Aragón.
Audición: Jota procedente de Quinto

Grabación efectuada por Carlos Escudero a los cantadores Francisco Jardiel, Tío Jolivas, y José Navajas, Peluca. Grabación extraída de www.arafolk.net

El origen de las cantas puede ser muy diverso. Las hay de origen culto, modificadas o no por el pueblo. La lista de maestros, de escritores y poetas que han compuesto cantas es muy larga. Destacamos a Cavia, Eusebio Blasco, Luis Royo Villanova, Ram de Viu, Moneva, García-Arista, García Mercadal, Castán Palomar, Pedro y Demetrio Galán Bergua, Sixto Celorrio...

También ha sido muy importante la contribución de escritores costumbristas como Fernando Soteras "Mefisto", Iriarte Reinoso, Abad Tardez o Alberto Casañal. Así como el de los propios cantadores y a la vez letristas como Pascuala Perié, "Redondo de Épila", "el Ciego de Mainar" o Joaquín Numancia. Pero el grupo más numeroso de cantas lo constituyen las de origen no erudito, cuya autoría desconocemos en la mayoría de los casos.

La temática de estas cantas es muy variada, y dependiente del ambiente en el que se canta: ronda, fiesta familiar o pública, en el campo o en el teatro. El cancionero aragonés es inmensamente rico en diversidad de motivos. La mujer o el hombre amado son los destinatarios más frecuentes. En orden de frecuencia, el segundo tema es la Virgen del Pilar. La patria grande y chica, España y Aragón o los lugares de nacimiento son tema frecuente de los cantares.

Esta temática patriótica (a veces patriotera) tiene su origen en los acontecimientos tras el desastre del 98. El franquismo, en su afán de imponer a la sociedad los más genuinos valores del nacionalismo español, recurrió entre otros medios al uso del folklore como método de adoctrinamiento e identificación del pueblo con los dogmas patrios. Así fue como la expansión de la jota fue anulando a las demás muestras folclóricas, usándose para exaltar valores como el amor a la patria, a la bandera y a la Virgen. La jota entra de esta manera en el tópico favorecido por el régimen, perdiendo su antiguo carácter popular.

Otros temas recurrentes en la jota son el campo, las faenas agrícolas, la secular lucha por el agua, la vida dura, sus esfuerzos y sinsabores. La madre y la propia jota constituyen también objeto de muchas cantas. Finalmente, la sátira, el humor y los juegos de palabras también son propias de la jota, especialmente en las jotas "de picadillo", cantadas alternativamente por un hombre y una mujer.

Para acabar este apartado hay que hablar de los estilos, que reunen a un conjunto de tonadas con características semejantes. Existen distintas clasificaciones en las que se distinguen estilos clásicos (zaragozanas, aragonesas, rabaleras, fieras, femateras...), estilos según su procedencia geográfica, estilos relacionados con las faenas del campo (labradoras, segadoras, oliveras...), de baile o rondaderas...

 

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