Sombra
Tema 1

Unas cuestiones previas

La catedral es el templo cristiano de mayor jerarquía, ya que es la sede donde el obispo tiene su cátedra. Desde la Baja Edad Media, momento en que comienza el auge de los centros urbanos, las catedrales se convierten en su símbolo. La catedral para a ser el edificio más representativo y el orgullo de sus ciudadanos. Todavía en la actualidad, en algunos casos, sigue siendo un icono ciudadano. Un claro ejemplo es el Pilar en Zaragoza o, en Alemania, lo es la catedral de Colonia.

El interior de la catedral, especialmente en la Edad Media, es el centro de las principales actividades de la ciudad, y no solo religiosas. Allí se efectúan todo tipo de relaciones sociales, intercambios comerciales, financieros… por eso no será de extrañar que D. Hernando de Aragón, arzobispo zaragozano, patrocine la edificación de la Lonja para desplazar a los mercaderes, que hacían sus tratos en la Seo de San Salvador.

La organización en las catedrales…    el cabildo

La estructura de la sociedad medieval es piramidal y ocurre lo mismo en la Iglesia. Así pues, la cúspide de la organización en una diócesis la ocupa el obispo y en el siguiente escalón se sitúa el cabildo catedralicio. Al frente de esta corporación formada por clérigos se sitúa el prior o deán, le siguen otras dignidades eclesiásticas y en un escalón inferior están los canónigos (por estar sometidos a una Regla o Canon). Su cometido es el de la celebración solemne del culto en la catedral y formar parte del consejo del obispo.

Entre sus competencias al cabildo le correspondía inicialmente la elección de obispo, el gobierno de la diócesis en la sede vacante y el sostenimiento de las escuelas eclesiásticas (de donde surgen los colegios de infantes que formarán parte de los coros). En sus orígenes hacían vida regular, por eso se construyen claustros como una dependencia más de las catedrales, sin embargo conforme vaya pasando el tiempo los cabildos se irán secularizando.

El primero de los cabildos aragoneses es el que se instituye en Roda a partir de 1017. A partir de éste irán apareciendo los demás y adquiriendo cada vez más poder, convirtiéndose en verdaderas cortes, con unos miembros dotados de un importante patrimonio y en muchos casos con señoríos temporales, por eso será constante la presencia de miembros de la Corona o de la Nobleza entre las altas dignidades eclesiásticas.

No hay una tipología específica de catedral que la diferencie de las demás iglesias aunque sí es cierto que se ha acostumbrado a convertir estas iglesias catedrales en monumentos capitales del arte, tanto por su fábrica como por sus tesoros artísticos y museos. De hecho cuando los cristianos conquistaban una ciudad reaprovechaban los espacios de culto. Así pues, las hasta entonces mezquitas aljamas eran consagradas y se convertían en catedrales, por eso en Zaragoza se mantuvo el alminar de la mezquita en la Seo hasta finales del siglo XVII, momento en que fue sustituido por la actual torre.

La fábrica de las catedrales refleja no sólo los avatares de la reconquista y repoblación, sino la economía y la historia del gusto. Puede decirse que todos los estilos artísticos están reflejados en la arquitectura de las catedrales aragonesas, y pese a que en todas ellas algún estilo predomina sobre las demás, nunca los encontramos en exclusiva, quedando más como referencia didáctica y teórica.

En Aragón encontramos desde el Románico en Jaca, en Monzón o en la excatedral de Roda de Isábena, pasando por el Mudéjar de Teruel, partes de Tarazona y de La Seo de San Salvador de Zaragoza; o el Gótico de Huesca, Tarazona, la Seo de Zaragoza y, ya en transición hacia el Renacimiento, como en Albarracín y Barbastro; o el Barroco del Pilar de Zaragoza. Y aún algunas, y en especial la Seo de San Salvador de Zaragoza, constituyen un auténtico ramillete de estilos artísticos, donde éstos se yuxtaponen como los estratos en un yacimiento arqueológico.

La Iglesia en Aragón…    antes de la construcción de las catedrales

Las ekklesías eran las asambleas de las comunidades de primeros cristianos. Inicialmente no tenían un edificio específico para sus reuniones, pero enseguida lo tendrán conforme vayan creciendo en número. La introducción del cristianismo en Aragón fue distinta según las zonas. En el siglo III se conocen las primeras comunidades cristianas, pero desde el siglo IV, con las persecuciones y martirios (Santa Engracia, San Vicente…) esta propagación se producirá de una forma más rápida en las áreas urbanas y mejor comunicadas del Valle del Ebro. Sin embargo, apenas tuvo incidencia en las zonas más alejadas y montañosas, que seguían con sus ritos y creencias previos a la romanización en la mayoría de los casos.

La Iglesia se organizó en diócesis, acomodándose a la división del Imperio realizada por Diocleciano, y pronto surgen tres sedes episcopales en Caesaraugusta, Osca y Turiaso. No fueron las únicas, ya que sabemos por la asistencia de los obispos a los concilios de la época, que en Calagurris Fibularia (se considera que debía estar en la actual Bolea) también hubo obispos, aunque ésta quedó abandonada antes del desmoronamiento del Imperio Romano.

Una vez desaparecida la administración imperial romana, la Iglesia se convierte en la única organización capaz de integrar a la población indígena hispanorromana y los obispos se convierten en la máxima autoridad ciudadana. La organización eclesiástica se desarrolla a lo largo de la Alta Edad Media y las diócesis u obispados se agrupan en provincias eclesiásticas, con su metrópoli presidida por un arzobispo metropolitano (archidiócesis).

Sin embargo, en la Península, este desarrollo quedó truncado por la invasión musulmana, que provocó el abandono de todas las sedes episcopales aragonesas y que no se reorganizaron hasta el nacimiento de los condados cristianos pirenaicos en el siglo IX.

 

 

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