Gran Enciclopedia Aragonesa

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Pedro Herrera, Florencio de

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Hinojosa del Jarque, Teruel, 1-III-1955). Escultor. Estudios técnicos en Teruel y Zaragoza, así como cerámica y grabado en Olot, Gerona. Asiste a varios cursos monográficos en la Escuela de Artes de Zaragoza, al taller de creación con el artista cubano Nelson Villalobo y a la Academia de Alejandro Cañada. Zaragoza. Profesor técnico en el Instituto Politécnico Corona de Aragón, Zaragoza. Tiene numerosos monumentos públicos y organiza el simposio de Escultura en Hinojosa del Jarque, Teruel (Escultura Buscar voz...). Miembro del Taller de Escultura, Zaragoza, del que se desvincula en junio de 1992. En 1989 obtiene una beca de la Diputación de Zaragoza. Vive en Zaragoza.

Domina todos los materiales y parte del dibujo como sugerencia de la futura escultura. Abstracto desde 1988. Tras algún destello figurativo inicia un sendero tamizado por series interrelacionadas desde una coherente y armónica evolución. Series: Dualidad, 1989 y 1990, pensada desde un prisma conceptual y gran sencillez, uso del hueco, con la simetría y la serenidad como ejes. Metacolumnas, 1989 y 1990, se afianza el uso del hueco y su aspecto recuerda a una sólida columna. Solidez alterada por hendiduras, estrellas, irregularidades sobre la superficie, círculos, triángulos y dispares elementos, que son esenciales para aliviar el cuerpo total. Estructuras, 1990, basada en un módulo cuadrangular o rectangular que repite hasta alcanzar la dimensión adecuada. Módulo en vertical roto por otra vertical o configurando un gran cubo. Signos espaciales, 1991, consistente en el hierro trazando rastros en el espacio mediante quiebros y ondulaciones, con impecables composiciones. Puertas, 1992, de gran personalidad, con el uso de resina y pigmentos para sacar texturas en la superficie. Tono atemporal. Puertas móviles sujetas por quicios, con cambiantes posiciones: lo cerrado como símbolo impenetrable y lo abierto al vivir. Ámbitos de interiores en pleno espacio. En ocasiones, elimina la puerta y deja el quicio con dos escaleras, resaltando lo poético, lo inabordable. En el umbral, 1992 a 1994, énfasis de la geometría, formas rectangulares y quiebros rompiendo la composición. Acero y madera pintados, potenciándose lo textural. Estancias, 1996 y 1997, con materiales tan diversos como cristal, mármol, plomo, acero, alabastro, duraluminio y pigmentos. Magnífica serie con un gran sentido del volumen y con una fuerza atrapada en el lugar idóneo. Enigmática desde la dualidad simbólica, rapta el hueco, lo espiritualiza. Y, para concluir Lunas de Monegros, 1998, con un título que obedece a la forma de media luna de muchas obras. Con tan sencillo planteamiento marca volúmenes transgresores, impactantes, fiel eco de lunas cambiantes alteradas por la variedad de los materiales. Sus sendas estelares, estrellas fugaces y estrellas caídas son el complemento del tema. Refinamiento.

 

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OBRA DE LA SERIE LUNAS, 1...OBRA DE LA SERIE LUNAS, 1998 DE FL...

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