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Pacto del Agua

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 19/01/2011

Ver voz Planificación hidrológica Buscar voz....

Comisión de Actualización del Pacto del Agua. En el Pleno de las Cortes de Aragón, en su sesión del 13 y 14 de diciembre de 2001, se acordó la creación de la Comisión de Actualización el Pacto del Agua, una comisión especial de estudio con el objeto de actualizar dicho pacto en todas o en sus distintas vertientes fundamentalmente en la búsqueda del máximo consenso social y político. Esa comisión fue constituida en la sesión del día 22 de marzo de 2002.

En julio de 1999, el Partido Socialista Buscar voz... y el Partido Aragonés Buscar voz... firmaron un acuerdo de coalición para el Gobierno de la DGA con un documento programático llamado el Pacto por Aragón que en materia de política hidráulica disponía entre otros aspectos:

• Por una parte la oposición a cualquier tipo de iniciativa que propiciara o hiciera posible el trasvase Buscar voz... de aguas de la cuenca del Ebro Buscar voz...,

• Exigir al Gobierno Central que hiciera realidad la ejecución de las infraestructuras contempladas en el Pacto del Agua,

• Un tercer aspecto, la recuperación del consenso entre los distintos agentes y territorios afectados por la política territorial.

A su vez, este Gobierno de Coalición e Izquierda Unida Buscar voz... formalizaron en el mes de octubre de 2001 un acuerdo de legislatura por el cual esta coalición se sumaba también al Pacto por Aragón y ambos, Gobierno de Aragón e Izquierda Unida, compartían la importancia del agua como un factor estratégico para el desarrollo sostenible presente y futuro de Aragón así como la necesidad de su aprovechamiento en sus distintos usos con el máximo respeto medioambiental y las menores afecciones sociales, reconociendo también que era preciso lograr un amplio consenso social tras el correspondiente diálogo.

El Pacto del Agua de 1992, a pesar de su retraso e incumplimiento (en octubre de 2002 apenas se había ejecutado el 1%), sigue siendo una base firme sobre la que afrontar la recuperación del consenso hidráulico que haga posible que los aragoneses se sientan protagonistas de un futuro, en el cual el agua Buscar voz... es imprescindible para nuestro desarrollo.

El documento del Pacto del Agua concibe al agua como un bien escaso y considera imprescindible la mejora de la eficacia en sus usos. Para evaluar los recursos hídricos necesarios se tomó lo recogido en los distintos estudios realizados para los diferentes proyectos de directrices de los planes hidrológicos. Partiendo de las estimaciones de estos planes se cifraron las necesidades en nuestra Comunidad Autónoma en tres mil seiscientos hectómetros cúbicos, las obras del Pacto del Agua se elevaban a dos mil cien hectómetros cúbicos y la reserva estratégica a ochocientos cincuenta hectómetros cúbicos. En conjunto un total de seis mil quinientos cincuenta; a su vez el documento habla de que este volumen se entiende para uso exclusivo de Aragón y, además, este documento recoge que la Comunidad Autónoma se reserva el derecho de reivindicar el volumen de agua que su desarrollo económico requiera.

El pacto aborda el uso recreativo de los embalses, para los que se elaborarán los correspondientes planes rectores de uso y gestión de cada embalse, y también plantea la necesidad de fijar los caudales mínimos que, con carácter provisional, se estiman en el 10% de la aportación media interanual en régimen natural.

Por lo tanto, a la vista de la situación del Pacto del Agua, su nulo desarrollo, la no puesta en marcha de muchos de los mecanismos que contiene y la profundización, ampliación de contenidos o aspectos a desarrollar de otros, es necesario la actualización de su contenido. La palabra Pacto, en el año noventa y dos era una realidad, un acuerdo parlamentario, es indiscutible que los plazos se han incumplido, sus cronogramas indicaban que en el año 2000 ya tenían que estar concluidas todas las obras, y prácticamente no está comenzada ninguna. En este período se ha modificado el sistema de financiación de las obras hidráulicas a partir —fundamentalmente— de la aparición de ACESA, o bien, algunas obras han desaparecido durante este período. Es el caso de Jánovas Buscar voz..., para el que hay un informe ambiental negativo y al que se está buscando una alternativa, pero se hace sin contar con los firmantes del Pacto del agua, con nuestra Comunidad Autónoma; es decir, se hace desde el Ministerio.

Un pacto tan ambicioso como el de utilizar nuestros recursos hidráulicos, o es hecho con mucho soporte social, o tiene dificultades evidentes. No hay más que ver, que en estos momentos la falta de acuerdo está comportando problemas bien importantes en la gestión de determinadas obras hidráulicas. A la desligitimación del embalse de Jánovas, hay que añadir la judicialización de dos piezas básicas como son Santaliestra Buscar voz... y Yesa Buscar voz....

Y es que el pacto quizá tuvo un defecto en el año noventa y dos; ya se ha señalado por parte de diversos agentes sociales que no tenía el suficiente consenso de las zonas afectadas por las obras de regulación. Este es un problema que arrastra el pacto del noventa y dos, y que ahora sería imprescindible abordar en un nuevo pacto, donde se recupere el acuerdo con las zonas afectadas que en su momento no se dió. Pacto que debe estar en sintonía con quienes ya lo estaba en 1992, los expectantes, las poblaciones que esperan mejorar sus abastecimientos, los servicios y las industrias que esperan alimentarse de esta agua, o la agricultura y la ganadería que espera, también, tener este recurso. Pero junto con estos beneficiarios no es posible hablar de un pacto nuevo sin poner en sintonía a los afectados.

En este sentido se han producido diversas comparecencias en la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes Autonómicas. Uno de ellas, la de ADELPA (Asociación de Entidades Locales del Pirineo Aragonés) con un planteamiento muy razonable de apertura a la negociación. Los municipios del Pirineo Aragonés quieren negociar, quieren dialogar, quieren llagar a acuerdos, quieren estar presentes en este pacto, el nuevo Pacto del Agua. Y su planteamiento es que cuando una obra hidráulica ha habido que negociarla, se ha negociado y ha salido bien.

En consecuencia, se puede afirmar que cuando se hacen las cosas consultando con la gente, en general se obtienen buenos resultados, a cambio habrá, lógicamente, que darles oportunidades de desarrollo a los municipios y poblaciones afectados. Pero ese es el camino que, según el propio Consejero de Medioambiente reconocía en las Cortes (abril de 2002): «no tuvimos en su momento y que ahora estamos a tiempo de recuperar». Eso unido a que, continua el Consejero, «lógicamente, los conocimientos se han actualizado, a que en estos momentos todos hablamos de una nueva cultura del agua, pero que se concreta, no en palabras grandilocuentes, o en mitos, sino simplemente en que hoy todo, la Directiva Europea de Aguas, va en esa línea».

Y en ese sentido las zonas afectadas de la montaña deberán ver un primer gesto orientado a la restitución, que tendría que alcanzar a las zonas que ya fueron afectadas históricamente por obras de regulación, que no tuvieron otra compensación que las expropiaciones. Un primer gesto de este nuevo Pacto del Agua sería planes efectivos de restitución para los que tengan que, de alguna forma, padecer un sacrificio por una obra de regulación.

El hecho de que de las treinta y una obras que afectan a la cuenca del Ebro en el caso de Aragón, haya, al menos, unas veintisiete en las que hay acuerdo total, consenso político pero, además, también, consenso social y por parte de la población afectada, o al menos no tienen contestación social significativa, constituye un factor positivo. Sin embargo, hay tres que acumulan diecinueve asuntos judiciales. Es el caso del embalse de Santaliestra (anulado por la Audiencia Nacional), el recrecimiento de Yesa (con varios promotores imputados judicialmente) y el caso de Biscarrués Buscar voz.... Esas tres obras acumulan diecinueve actuaciones judiciales entre contenciosos-administrativos, querellas criminales y denuncias ante la Comisión Europea, fundamentalmente. Pero sólo son esas tres obras las que las tienen. No hay, ni incluso en algunas de las obras que tienen contestación como es el caso de Lechago, contenciosos ni querellas, ni denuncias ante la Comisión Europea. Es decir, existe un enorme terreno de encuentro para poder avanzar y para poder actuar si existiera voluntad política de quererlo hacer. En este sentido, el Gobierno Central debe avanzar e invertir una parte importante de su presupuesto en obras necesarias de Aragón.

Recientemente, se ha aprobado ya en Consejo de Ministros el Plan Nacional de Regadíos, y en ese Plan se contemplan unas necesidades que cubrir, unos objetivos y unas actuaciones concretas que, en el caso de la creación de nuevas hectáreas de regadío, se circunscriben a cuarenta y siete mil hectáreas en el horizonte 2008. Existen alternativas para dar respuesta a las demandas que se plantean desde las Cinco Villas, desde la Comunidad de Bardenas, desde la ciudad de Zaragoza y su entorno, etcétera. Hay alternativas al recrecimiento de Yesa, al actual proyecto de recrecimiento de Yesa. Las hay y deben ser discutidas en el nuevo marco del Pacto del Agua. La Comisión de Actualización de este pacto debe buscar los acuerdos que hagan innecesarios los pleitos, que hagan innecesaria la judicialización de los proyectos, acuerdos que permitan la agilización y buscar alternativas que sean viables. Pero no se debe caer en el error de no volver a contar con los afectados.

 

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