Gran Enciclopedia Aragonesa

Avanzada
Estás en: Página de voz

Organeros

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 04/09/2008

(Mús. y Arte). La primera documentación iconográfica sobre los órganos en Aragón la hallamos en el capitel románico del siglo XI del pórtico sur de la catedral de Jaca Buscar voz.... Figura en el mismo un pequeño órgano portátil con ocho tubos pequeños, colocados en forma de ala; por su posición en el conjunto y por el incipiente deterioro de dicho capitel, no se advierten detalles técnicos de los fuelles y del teclado. De este singular dato de partida pasamos a la documentación escrita del siglo XIV, por la que sabemos que los órganos eran instrumentos de uso normal en las iglesias y en los conjuntos de ministriles de los palacios reales y casas de los nobles. En 1386, el zaragozano García Civera repara los órganos de la catedral de Huesca. Y por los siguientes años de 1387 y 1388, García Sánchez de Valladolid habita en Zaragoza, dándose el título de «maestro de órganos». En 1389 Juan I ordena desde Monzón al abad del monasterio de Rueda que le envíe los órganos que él tiene y que fueron de mosén Canals, vicario de la iglesia de la Magdalena de Zaragoza. Este singular documento, además de darnos constancia de la presencia del órgano por doquier, nos lleva al estudio de este tema musical de los órganos, en concreto en la Casa Real de Aragón, punto de gran interés musicológico en nuestro caso.

Ya en 1346 Pedro IV el Ceremonioso compra unos nuevos órganos para su capilla real, que no dejará nunca de contar con este instrumento. Pero es su hijo, el citado Juan I, quien muestra un singular interés por todo lo referente a la música, llegando hasta componer obras musicales. En 1379 ruega este rey a fray Pedro Fernández de Híjar, aragonés, que le envíe los órganos que le había encargado así como un exequier, todo lo cual se lo volverá a reclamar con premura al siguiente año. Este tema de los órganos en la Casa Real se relaciona de nuevo con Zaragoza, con motivo de enviar en 1419 Alfonso V su preciado organero Pere Grayena a esta ciudad para que construya unos órganos para el convento de los PP. Predicadores, que iban a celebrar su capítulo al siguiente año.

La iconografía musical sirve de nuevo para poder conocer de alguna manera cómo eran estos órganos de los que tanto se nos habla en el siglo XIV. La pintura mural del ábside románico de la iglesia de San Miguel de Daroca, atribuida a la segunda mitad de este siglo, muestra un detallado órgano, con catorce tubos en triple hilera, más dos tubos destacadamente altos, que quizás servían a manera del roncón de la cornamusa, emitiendo constantemente sonido, sin necesidad de ser bajada o pulsada tecla alguna del detallado teclado que nos presenta esta pintura. Se trata en este caso de un órgano positivo para ser sonado apoyado o puesto sobre un pie o un muelle, y no de un portativo o manual, que era sonado mientras se andaba, colgando el instrumento del cuello del sonador.

El órgano no era instrumento peculiar sólo de los ministriles reales o de la nobleza, sino que gozaba de carácter popular. La iconografía del siglo XV nos ha dejado detalladas muestras de cómo eran estos órganos de mano o portativos, muy lentos de teclado, y que servían fundamentalmente para doblar y dar mayor sonoridad a la voz de los que los portaban y tañían. Muy detallado es el que sostiene y suena un ángel en el retablo mayor de La Seo de Zaragoza. Juan de la Huerta dejó en la bóveda gótico-flamígera de los Corporales de Daroca, su ciudad natal, otro instrumento más sencillo que el anterior, en cuanto a su mueble, pero muy detallado en el teclado y fuelles, si bien mutilado en los tubos. Un diseño de órgano portátil muy diferente de los anteriores lo hallamos en la nervatura de la capilla de San Victorián, en el claustro bajo del monasterio de San Juan de la Peña. También la pintura gótica de este siglo XIV nos ha dejado copias muy detalladas de estos órganos manuales. El llamado maestro de don Dalmau de Mur Buscar voz..., también maestro de Lanaja, que gustaba mucho de rodear la imagen de Nuestra Señora con numerosos ángeles músicos, nos ha dejado en su tabla del Museo Provincial de Zaragoza y en su retablo de Villarroya del Campo (Z.), dos organitos manuales muy detallados. También Bartolomé Bermejo Buscar voz... en su retablo de San Pedro del Museo de la Colegial de Daroca, ha recogido un ejemplar un tanto estilizado.

Junto a estos órganos manuales de simple estructura, podemos pensar en otros órganos de mayor entidad también en este siglo XV, como los que el zaragozano García Baylo, organero además de «chantre del Señor Rey y capiscol de San Salvador» (La Seo), planta en 1463 en la capilla de la Piedad del convento de San Agustín de Zaragoza; el mismo labra en 1468 otros órganos para la seo de Calatayud y para la iglesia de San Andrés de dicha población, para lo que capitula «para hacer compañía» con el organero Juan de Prusia, uno de aquellos organeros, que pululaban por doquier. Por aquellas mismas fechas trabaja asiduamente por la región aragonesa Juan Ximeno Garcés, al que podríamos identificar con el organero Juan de Berdún, por ser este lugar oscense el probable lugar de origen de aquél, y que lleva los títulos de «sonador de los órganos de La Seo de Zaragoza y constructor de órganos». En 1461 construye el órgano de la parroquia de San Pedro de Huesca; y en 1465 se compromete «sobre hacer unos órganos para la Seo de Huesca, como los de Santa María la Mayor de Zaragoza», que en 1462 había construido Enrique de Colonia, otro organero extranjero que trabajó por estas tierras. En 1469 Ximeno Garcés capitula con el vicario del arzobispo de Zaragoza don Juan I y con el cabildo de su catedral para la construcción de un órgano para la misma, del que no nos han llegado sus características técnicas y sí las de la decoración de su caja, que habían de llevar a cabo los reconocidos pintores Tomás Giner y Felipe Romeu, según acuerdo de 1474. La importancia del organero Juan Ximeno Garcés es tal que en 1476 se realiza el «afirmamiento de Jaime Febrer, natural de la ciudad de Mallorca, con micer Juan Ximénez, maestro de hacer órganos, por mozo y aprendiz al oficio de organero»; y que en 1479 sea llamado para construir un órgano para la iglesia de Santa María del Mar, de Barcelona.

Serían estos órganos de los llamados «positivos», porque podían trasladarse y ponerse aquí o allá; tenían unos fachada de tres castillos, donde se colocaban los tubos haciendo juego, o eran colocados en forma de ala, encerrados en un arca, de lo que conservamos un valioso ejemplar en el monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza, si bien pudiera muy bien pertenecer al siguiente siglo XVI. En las iglesias, estos órganos solían colocarse sobre pies, por lo general bellamente labrados, como el que Jerónimo Cosida diseña para el nuevo órgano de la iglesia de San Pablo de Zaragoza, a mitad del siglo XVI. Pero la cualificación de estos órganos no se hacía por el estilo de su caja o la disposición de sus tubos, sino por la altura del tubo mayor, a partir del cual se construían los restantes caños, y por el que se comprendía las características de estos órganos denominados «de cuatro pies» —también los había «de dos pies»—, por ser ésta la altura de dicho tubo mayor desde su embocadura hasta el final del mismo, sin contar en base. Otra medida de los tubos se daba en palmos y también en codos.

Antes de finales de este siglo XV y durante gran parte del XVI, Mahoma Moferriz Buscar voz..., conocido por «el Moro de Zaragoza», da a conocer los «claviórganos» que construía por la Corte de Castilla y de Aragón. Este singular instrumento, denominado posteriormente «panarmónico», compuesto de partes de órgano y de clave, con un teclado común, que puede sonar separada y conjuntamente, es una muestra de lo avanzada que estaba en nuestra región la artesanía organera. También a caballo entre estos dos siglos trabaja activamente desde su taller de Calatayud, de cuya colegiata de Santa María era organista Pascual de Mallén, probablemente hijo de un Mallén organista de la misma iglesia ya en 1463. Pascual de Mallén trabaja para la colegial de Daroca en 1488 y 1498 y todavía en 1503. En 1496 construye un «órgano grande» para dicha iglesia de Santa María que había de ser «del tamaño que ha hecho el del Monasterio de Santa María de Piedra», cercano a Calatayud, dos años antes, en 1494. En 1519 trabaja en la catedral de Sigüenza, en la que aparece como organero en 1543, un hijo suyo, Jerónimo de Mallén, continuando la labor artesanal de su padre.

Al adentrarnos en el siglo XVI, los nombres de los organeros y los órganos que éstos construyeron nos son más conocidos en lo que a la zona de Zaragoza se refiere. En este siglo los organeros Córdoba Buscar voz..., y los Puche Buscar voz..., establecidos en Zaragoza por lo menos desde comienzos de siglo, llenan gran parte de Aragón de órganos de perfección admirables, en un trabajo constante que permite estar asistiendo continuamente a la inauguración de nuevos órganos: San Juan de Vallupié, de Calatayud (1500), convento de San Lázaro de Zaragoza (1504), monasterio del Carmen de Zaragoza (1510), colegial de Daroca (1511), Valderrobres (1520), Monasterio de Santa Lucía, de Alcañiz (1520), Luesia (1521), Molinos (1522), Santa María del Portillo, de Zaragoza (1522), Santa María de la Peña, de Calatayud (1523), San Felipe, de Zaragoza (1523), Villarroya de la Sierra (1524), ermita de Nuestra Señora de la Sierra (1525), catedral de Huesca (1526), Caspe (1527), San Miguel de los Navarros, de Zaragoza (1531), Monasterio de Santa Fe (1532), iglesia del Pilar, de Zaragoza (1537), Ayerbe (¿1548?), Zuera (1548), Santiago de Daroca (1548), Aranda de Moncayo (1548), Santa Engracia, de Zaragoza (1549), San Salvador, de Sariñena (1552), San Felipe, de Zaragoza (1553), Anguizuella (?) (1553), el Carmen, de Calatayud (1555), Barbastro (¿ 1556?), San Jorge del Temple, de Zaragoza (1558), San Lorenzo, de Huesca (1559), San Antón, de Zaragoza (1560), Monzalbarba (1568), San Gil, de Zaragoza (1574), El Pilar, de Zaragoza (1577), Monasterio de Santa Fe (1579), Paniza (1595), PP. Predicadores, de Zaragoza (1584), Alfajarín (1609).

Las características de estos órganos, son la limitación a tres o cuatro diferencias o registros, por lo común un flautado, una octava, una quincena y un lleno. Eran «registros partidos». La cualificación de estos órganos es de que son de ocho pies (o de trece palmos, también). Sus ya numerosos caños van colocados al final de este siglo en fachadas de cinco castillos, que procuran sea ornato de la iglesia donde se instalan.

A mitad de este siglo XVI tenemos noticia del organero Guillaume de Lupe Buscar voz..., de origen francés, pero habitante en Tarazona, en donde casará y nacerán sus cuatro hijos. Su primer órgano conocido es el de Paracuellos (1564), y a partir de éste, San Miguel de Daroca (1565), Santa Cruz, de Zaragoza (1567), colegial de Daroca (1569), Santa María de Palacio, de Logroño (1577), La Seo, de Zaragoza (1579), Santa María, de Tafalla (1581), San Pablo, de Zaragoza (1584), El Pilar, de Zaragoza (1595), colegial de Daroca (1597), San Francisco, de Zaragoza (1598), San Pedro de los Francos, de Calatayud (1600); y trabajando en el de la colegial de Daroca, el histórico órgano que tañería el famoso Pablo Bruna Buscar voz..., «el Ciego de Daroca», muere en aquella ciudad en 1607. Desde tiempos atrás le ayudarían sus hijos Marco y sobre todo Gaudioso, que continuará la labor de su padre, concluyendo el de Daroca (1607), construyendo uno nuevo para la claustra del Pilar, de Zaragoza (1610), siguiendo con sus trabajos en los de PP. Predicadores, de Zaragoza (1612), catedral de Huesca (1613), San Felipe, de Zaragoza, y convento de Santa Fe (1614), Épila (1621), La Seo, de Zaragoza (1622); muriendo en Logroño en 1631, en donde se había afincado. El trabajo de Guillaume y Gaudioso de Lupe supuso un notable desarrollo de la organería al añadir ricas y numerosas mixturas que aumentan la disposición de los órganos de las tres o cuatro diferencias o registros a las ocho, diez o más, con gran riqueza y variedad de timbres.

En el primer tercio del siglo XVII encontramos a Antonio Navarro de Sesma trabajando en el órgano de los PP. Predicadores, de Zaragoza y un año más tarde construye el de Malanquilla. Pudiera tratarse del padre del formidable organero José Sesma Buscar voz..., que fue quien incluye en importantes órganos aragoneses los potentes registros de clarines y trompetas de batalla, y que trabaja en el Pilar, de Zaragoza (1657), colegio del Corpus Christi, de Valencia (1664), San Miguel de los Navarros, de Zaragoza (1664), Santa María Magdalena de Zaragoza (1673), Santa María del Mar, de Barcelona (1677), La Seo, de Zaragoza (1681) Teruel (1685), San Pablo, de Zaragoza (1686) Santa Cruz, de Zaragoza (1696), año en que fallece. Continúa su labor su hijo Francisco de Sesma: San Felipe, de Zaragoza (1696) San Pedro de los Francos, de Calatayud (1700), Aniñón (1705), Santiago, de Zaragoza (1717), Magallón (1718); otro hijo suyo, Jorge de Sesma, se estableció en Madrid, en cuyo taller construyó el órgano instalado en el lado de la Epístola de la catedral de Méjico capital.

El siglo XVIII está cubierto por un numeroso grupo de formidables organeros. Además del citado Francisco de Sesma, un Vecindario de Zaragoza, de 1723, da cuenta de que el organero Bartholomé Sánchez Buscar voz... tiene su taller en la calle de San Blas, no sabemos desde cuándo, si bien sabemos que ya en 1706 construye el órgano de Bañón, Ibdes (1732), Almonacid (1733), Santo Domingo de Daroca (1741), La Almunia de Doña Godina (1753), Santa Capilla del Pilar, de Zaragoza (1720). Su hijo Tomás también es organero. Es interesante constatar que dos hijas suyas casan con importantes artesanos organeros, probablemente formados en su taller: Silvestre Thomás y Fermín Usarralde. Silvestre Thomás construye los órganos de Isaba, Navarra (1751), Santa María, de Calatayud (1760), convento de la Merced, de Tarazona (1765), Rubielos de la Cérida (1765), Sádaba, y Gallur (1768). Por su parte Fermín Usarralde construye en 1724 el de Villarreal; con su hermano Martín, el de Castelfort (1757), y con su hijo Antonio, el de Morella (1759). Solo, construye el del Temple de Valencia (1771) y trabaja en Daroca (1772). Sus hijos Gregorio y Miguel Usarralde construyen el de Magallón (1805). Este último, por su parte, construye y trabaja en los de San Pablo (1809) y San Felipe, ambos en Zaragoza, Utebo (1815), Cosuenda (1821), concepcionistas de Borja, y Santa María de la misma ciudad, en 1833, año en que fallece. Un hijo de Miguel, José Usarralde y Pablo, trabaja en Daroca (1841). Volviendo al cabeza, Miguel, éste aparece repetidamente unido a Nicolás Salanova y Villagrasa, «maestro organero, natural de Aragón y residente en la ciudad de Valencia», el cual construye y trabaja en los órganos de Liria (1715), Daroca (1717), Valencia (1720), Villarreal (1724), y Burriana (1720).

Tenemos que volver de nuevo a los finales del s. XVII porque Ambrosio Moliner es otro organero zaragozano que tiene taller en Zaragoza y del cual también da noticia el citado Vecindario. Construye los órganos de Cinctoris (1691), y Forcall (1693), en la región levantina, y trabaja en el de Huesca (1696). Su yerno, con el que convive en 1723, Martín Ilisarri, también organero, construye el de Tobed (1737).

De nuevo en el siglo XVIII no podemos menos de resaltar a los organeros Turull Buscar voz.... Francisco, cabeza de esta dinastía, era de Cretas (T.), de cuyo taller salieron los órganos de Morella (1717), Calaceite, Lledó, Horta de San Juan y Villafranca del Campo (1734). Y no sabemos qué parte podrían tener sus nietos organeros Jerónimo y Juan Antonio Turull, con taller éstos en Calanda, de los órganos existentes hasta 1936 y atribuidos a los Turull, en Cantavieja, Iglesuela del Cid, Ares del Mestre, Catí y otras poblaciones. Ambos construyen el de San Pablo de Zaragoza (1753). Todavía en 1799 un Antonio Turull, «del campo de Cariñena», construye el de Forcadell (Valencia) y otro Francisco Turull construye en 1784 el de la catedral de Valencia. Por el mismo tiempo Jaime Roca, desde Teruel, trabaja activamente por aquella región.

En el siglo XIX, señalamos los trabajos de los organeros hermanos Inchaurbe; de Andrés Marqués: Barbastro (1868); y de manera especial de Pedro Roqués Buscar voz..., desde cuyo taller de Zaragoza influyó en la organería española con obras tan importantes, entre otras, como los nuevos órganos del Pilar (1857) y de La Seo, de Zaragoza, de las Descalzas Reales de Madrid, de las catedrales de Toledo y de Vitoria, éstos antes de 1868, fecha en que renueva el de la de Cádiz.

Muy lentamente, con un ritmo de restauraciones muy lejos de lo aconsejable, se está llevando a cabo el trabajo de reparar y restaurar el rico y numeroso patrimonio de órganos que Aragón tuvo, y que a partir de 1936 sufrió una violenta merma, continuada posteriormente hasta perderse en gran parte.

Luis Galindo Bisquer ha trabajado activamente por salvar y acondicionar los órganos de la parte norte de Aragón correspondiente a las diócesis de Huesca y Jaca. En su obra sobre los órganos de tubos de la provincia de Huesca, muestra los órganos antiguos históricos que, además de los modernos existentes y antiguos desaparecidos, hoy se dan en Huesca capital: catedral, San Lorenzo, San Pedro el Viejo, Santo Domingo, monasterios de Santa Clara, de Santa Teresa, y de la Asunción, y residencia de la Diputación; y en las localidades de Alquézar, Bolea y en su ermita de Santo Tomás, Agüero, Almudévar y su ermita, Ansó, Ayerbe, Bailo, Berdún, Loarre y Pertusa. Además de los de la catedral de Jaca y monasterio de benedictinas de la misma ciudad. De la gran riqueza de órganos de la provincia de Teruel, queda en la ciudad el restaurado de San Pedro, y los de los lugares de Luco de Jiloca, Pozondón, Rubielos de la Cérida, Albarracín, Villafranca del Campo, Monreal del Campo, Mirambel, Odón, Caminreal, Caudé, Fuentes Claras, Bello, Burbáguena, San Martín del Río, Bañón, Cella, Torrijo del Campo y Alba del Campo, y, posiblemente alguno más que no conocemos, por lo general todos susceptibles de una restauración que los deje en su prístino valor. En Zaragoza, además del de La Seo y el pequeño de su «Parroquieta», conservan órganos históricos La Magdalena, San Pablo, El Portillo, San Miguel, San Carlos, monasterio del Santo Sepulcro, Escolapios, Santiago, Hospital de Nuestra Señora de Gracia, San Gil, sin contar los órganos modernos. Y en localidades de su provincia anotamos, con riesgo de no conocer o dejar pasar algunos, los de Aguarón, Ainzón, Almonacid de la Sierra, Alpartir, Cosuenda, Fuendejalón, Muel, Tobed, Gallur, Longares, Pastriz, Remolinos, Rueda, Épila, Sádaba Salillas, Tauste, Aniñón, Ibdes, Malanquilla, Villarroya de la Sierra, ermita de Santa Justa de Maluenda, Paniza, Montón, Calatorao, Villafeliche, Fuentes de Jiloca, Daroca: colegial, Santo Domingo y convento de dominicas, Brea, La Puebla de Alfindén, Biota, Ejea de los Caballeros: El Salvador, Virgen de la Oliva, y Santa María; Magallón, Ricla, Calatayud: Santa María, San Juan y Santo Sepulcro; Moros, Alfajarín, Torrehermosa, Sabiñán, Torrecilla de Alcañiz, Alfocea, Utebo, Encinacorba, Morata de Jalón, Paracuellos de Jiloca, Tarazona: Catedral y MM. concepcionistas; Torrellas, Luna. Falta una catalogación de todo este rico patrimonio y valoración de su estado actual que permita el estudio de su posible restauración.

• Bibliog.: Calahorra Martínez, P.: La Música en Zaragoza en los siglos XVI y XVII. I. Organistas, organeros y órganos; Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1977. Galindo Bisquer, Luis: Órganos históricos en la provincia de Huesca; Zaragoza, 1972. Graaf, G. de: Fichero de Órganos. Arrizabalaga, J. M.ª y Calahorra Martínez, P.: «La evolución del órgano ibérico en los siglos XVI y XVII a través del órgano de la parroquia de Santa Cruz de Zaragoza»; Revista de Musicología, vol. I, 1978. Jambou, Louis: «El órgano en la península ibérica entre los siglos XVI y XVII. Historia y estética»; Revista de Musicología, vol. II, 1979. Blancafort, Gabriel: «El órgano español del siglo XVII». Torrent, Montserrat: «Registración de la música de tecla del siglo XVII». Arrizabalaga, José M.ª: «En torno al concepto sonoro del órgano hispano de los siglos XVI y XVII»; los tres en Actas del I Congreso Nacional de Musicología, Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1981.

 

Imágenes de la voz

Órgano de la iglesia parr...Órgano de la iglesia parroquial de...

Órgano de Longares, 1696 ...Órgano de Longares, 1696 (Zaragoza)

Órgano propiedad de la Co...Órgano propiedad de la Coral de Hu...

Órgano de la iglesia de S...Órgano de la iglesia de San Pablo,...

Órgano de la Colegiata de...Órgano de la Colegiata de Santa Ma...

Órgano de la Seo (Zaragoz...Órgano de la Seo (Zaragoza)

Órgano de la iglesia de S...Órgano de la iglesia de San Pedro ...

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

RSS Twitter

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, Zaragoza · 976700010