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Junta de Parientes

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 07/02/2011

(Derecho). Una de las instituciones características de la gran familia Buscar voz... tradicional campesina del Alto Aragón Buscar voz..., a la vez exponente y garantía de su estabilidad y perpetuación, es el consejo de parientes. De acuerdo con la costumbre Buscar voz..., ante ciertos problemas típicos y graves que no pueden ser resueltos por los más próximos, son llamados a prestar consejo Buscar voz... y dar solución algunos parientes de ambas ramas. Por ejemplo, para suplir la voluntad mortis causa de los padres, resolver rencillas familiares y velar por el entierro y sufragio de los difuntos.

Como institución consuetudinaria, fue Costa Buscar voz... quien la dio a conocer, con otras muchas, al gran público y aun a los mismos foralistas Buscar voz... aragoneses, en su libro Derecho consuetudinario del Alto Aragón. El mismo Costa defendió su inclusión en un futuro Código del Derecho Aragonés desde la tribuna del Congreso de Jurisconsultos Aragoneses Buscar voz... (1880-1881), configurándolo como «Consejo de familia» (que absorbía las competencias que en el funcionamiento de la tutela tenía el órgano del mismo nombre en el Código francés y, luego -1888- en el español hoy vigente); sujetándolo en primer lugar, en cuanto a composición y funciones, a lo estatuido por los particulares en los documentos («cartas») en que libremente plasman su voluntad (señaladamente, en capítulos matrimoniales Buscar voz...); y tendiendo a conferirle poderes muy amplios y diversos en la vida familiar.

Ya en aquel Congreso se manifestó contra esta opinión (que hicieron suya, por ejemplo, Gil Berges Buscar voz... y Ripollés Buscar voz...) la de quienes creían que el consejo de parientes debía seguir reducido a su expresión consuetudinaria, mientras que en la ley habría de tener entrada tan sólo un consejo de familia de inspiración francesa y finalidades meramente tutelares. En el apéndice de Derecho civil foral de Aragón Buscar voz... (1925) apenas se encuentra sino una referencia indirecta al consejo o junta de parientes (sin darle ésta ni ninguna otra denominación: art. 48), a pesar de que algunos de los proyectos se ocuparon expresamente de su regulación.

La opinión de los juristas aragoneses, en trance de elaborar la nueva Compilación Buscar voz..., estaba dividida sobre la conveniencia de darle entrada en ella. Contribuyó mucho a la definitiva aceptación un trabajo de Ramón Sáinz de Varanda Buscar voz... (1953) que sirvió de fundamento a la propuesta de articulado elaborada por el Seminario de la Comisión Compiladora, la cual concebía la institución con un triple carácter: como tribunal familiar, como órgano de fiducia y como consejo de familia. No prosperó esta concepción en sus propios términos, sino que se limitaron competencias y se desperdigaron los preceptos relativos a las mismas en perjuicio del sistema. En particular, se reintrodujo el consejo de familia del Código civil como órgano de la tutela, si bien en cierta coordinación con la Junta de Parientes aragonesa. Aún así, hubo voces de juristas aragoneses que criticaron la extensión que se ha conferido a esta Junta de Parientes, al aplicar a todos los aragoneses lo que era propio únicamente de ciertas comarcas. La exposición de motivos de la Compilación, en sentido contrario, expresa el deseo de que la regulación de la Junta de parientes aragonesa pueda tener utilidad para la revisión del Derecho de familia en la elaboración de un (hipotético) Código civil general para toda España.

De acuerdo con la Compilación (arts. 20 y 21) la Junta de Parientes interviene cuando ella misma, la costumbre o actos jurídicos de los particulares (normalmente, capítulos matrimoniales Buscar voz...) llaman a ciertos parientes para intervenir en asuntos familiares o sucesorios no sujetos a normas imperativas. La Junta, salvo que otra cosa esté dispuesta, la forman los dos más próximos parientes idóneos, uno por cada línea o grupo familiar, prefiriendo, en igual grado, el varón y, en igualdad de sexo, el de más edad (puede dudarse sobre la constitucionalidad de la preferencia en razón de sexo). En caso de empate decide el juez de distrito o de paz, o bien el párroco en los lugares donde así se acostumbre.

La constitución y funcionamiento se regulan en sus rasgos esenciales, permitiéndose que se reúna y tome acuerdos válidos la Junta de Parientes sin necesidad de previa constitución formal cuando, hallándose juntos los que hayan de formarla para intervenir por una sola vez en un asunto determinado, decidan por unanimidad bajo fe notarial. Esta posibilidad es muy útil y práctica para el caso de venta de bienes de menores de catorce años huérfanos de padre o madre: en lugar de seguir el trámite de aprobación judicial, basta con que comparezcan ante notario el progenitor vivo con (en el caso que parece más normal) dos tíos -paterno y materno- del menor.

Un caso muy señalado de intervención de la Junta de Parientes es en su concepto de órgano de fiducia sucesoria Buscar voz... (arts. 114-118). Además, la Compilación hace referencia a la Junta en los siguientes supuestos: asistencia a los menores de edad, mayores de catorce años (arts. 5 y 6); autorización para disponer de bienes raíces, negocios mercantiles, valores mobiliarios, y objetos preciosos del menor de catorce años, según se apunta más arriba (art. 13); asistencia a los menores en sus capítulos matrimoniales (art. 27); asentimiento para la enajenación de la dote asignada a la mujer por sus ascendientes (art. 31); aprobación de los actos de disposición del cónyuge administrador, en defecto de consentimiento del otro cónyuge (art. 51); conocimiento de las indicaciones y advertencias sobre administración y explotación de los bienes sujetos al usufructo viudal (arts. 85 y 87); su parecer sobre el incumplimiento de condiciones y cargas de pactos sucesorios (art. 103); fijación de dote a los hijos no herederos (art. 109).

• Las reformas de 1985: En contraste con la falta de acuerdo sobre la conveniencia de conservar con rasgos propios en el Derecho aragonés la Junta o Consejo de parientes que la costumbre introdujo en las comarcas pirenaicas, observable tanto al iniciarse el proceso codificador como en la elaboración de la Compilación del Derecho civil de Aragón Buscar voz... de 1967, los trabajos prelegislativos para la reforma de ésta por Ley aragonesa de 16 de mayo de 1985, muestran la tendencia a ampliar sus competencias y facilitar su funcionamiento como una especie de tribunal familiar, que puede evitar la necesidad de acudir al juzgado en muchos casos de conflicto o dificultad. Para adecuar esta materia a los principios constitucionales, que es la finalidad principal de la Ley de 1985, hubiera bastado con suprimir la preferencia que, para formar parte de la Junta, el art. 20-2 confería, en igualdad de grado, al varón. De hecho, se han redactado de nuevo los larguísimos arts. 20 y 21 de la Compilación, de los que puede destacarse que, cuando la composición de la Junta no estuviere determinada por costumbre o acto jurídico, el Juez de Primera Instancia la formará con dos parientes idóneos, uno por cada línea o grupo familiar, con el límite del cuarto grado, teniendo en cuenta preferentemente el mayor contacto con la casa y la proximidad del parentesco; también que, sin previa constitución formal, podrá reunirse y acordar válidamente la Junta de Parientes cuando, hallándose juntos sus miembros, decidan por unanimidad bajo fe notarial para asunto o asuntos determinados; pero, en este caso, constituirán la Junta, necesariamente, los dos más próximos parientes idóneos, uno por cada línea a grupo familiar, prefiriendo en igualdad de grado al de más edad.

Con ello se pretende agilizar el funcionamiento de la Junta, cuyas atribuciones se amplían al concederle otras nuevas diversos artículos reformados. Así suple la asistencia que el mayor de catorce años, menor de edad Buscar voz..., necesita, cuando por mediar oposición de intereses entre el menor y sus padres no pueden éstos prestarla (art. 5º-2); puede decidir, en ciertos casos, sobre el ejercicio de laautoridad familiar Buscar voz... por los padres, si entre ellos media divergencia (art. 9º-2); le corresponde, en principio, la designación de las personas que pueden ejercer la autoridad familiar sobre el menor cuando han fallecido sus padres (art. 10.2); dirime los desacuerdos entre los cónyuges sobre la administración o disposición de los bienes de la comunidad conyugal cuando éstos acuerdan dirigirse a ella a este fin (art. 49); interviene en diversos conceptos en el funcionamiento de la tutela (arts. 16 y 17). Por lo demás, conserva la competencias que ya tenía, señaladamente en la fiducia sucesoria Buscar voz... (art. 117), si bien la Ley de sucesiones establece algunas novedades y precisiones en cuanto a la fiducia colectiva que afectan a la Junta de Parientes.

• Bibliog.:
Sáinz de Varanda, Ramón: «El consejo de parientes en el Derecho civil aragonés»; Anuario de Derecho Aragonés, 1953-54; pp. 7 y ss.

 

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