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Invasiones bárbaras

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 26/09/2011

(Hist. Ant.) Las invasiones bárbaras del siglo V pueden datarse con aproximada exactitud: los pueblos germánicos entraron en Hispania en otoño del año 409. La penetración tendría lugar por la principal vía de acceso, que parece haber sido la calzada romana Buscar voz... que atraviesa el Pirineo occidental por Roncesvalles Buscar voz.... Dicha entrada en la Península aparece en las fuentes escritas ligada a la situación que se creó en la Galia tras la usurpación de Constantino Buscar voz... (antiemperador del legítimo Honorio), proclamado por sus tropas en Bretaña.

Instalado en Arlés y con el control de todo el norte de la Galia y el valle del Ródano, Constantino neutralizó los esfuerzos de Honorio y su jefe militar Estilicón para recuperar el Occidente de la dominación bárbara. Su responsabilidad en la invasión de la Península fue directa al enviar a su hijo Constante, con tropas bárbaras, contra Dídimo y Veriniano, encargados de la defensa de los Pirineos y partidarios del emperador Honorio, a quien estaban unidos por lazos familiares. Según Orosio, hubo un primer intento pacífico por parte de Constantino de ganar Hispania para su causa mediante la misión de legados, propuesta que fue rechazada por Dídimo y Veriniano, que decidieron mantenerse fieles al príncipe legítimo.

El enfrentamiento se produjo entre dos ejércitos diversos: las tropas de Dídimo y Veriniano eran privadas, integradas por siervos de los predios y esclavos domésticos de sus propiedades, seguramente localizadas en el norte y en el valle medio del Ebro; el usurpador mandaba a su hijo con mercenarios llamados honoriaci. Éstos vencieron a los hispanorromanos y los sustituyeron en la vigilancia de los pasos pirenaicos. Dídimo y Veriniano fueron hechos prisioneros y ejecutados en Arlés. Los honoríacos, en pago a sus servicios, recibieron licencia para saquear los campos palentinos, quedando así desguarnecidos los pasos de entrada.

Constante, nombrado César por su padre -que había puesto bajo su administración Hispania-, fue llamado a Arlés por Constantino, con motivo de lo cual envió a su mujer y corte a Zaragoza. La elección de Caesaraugusta Buscar voz... como sede de la familia imperial guarda relación, sin duda, con la particular situación y emplazamiento de la ciudad, que hacen de ella punto clave en la defensa del Pirineo Occidental.

Poco tiempo después sobrevino la irrupción de los germanos en Hispania, con voluntad de asentamiento y dominación. Paulo Orosio atribuye la incursión violenta de los bárbaros en la Península a la deserción de los honoríacos, que habían abandonado la zona pirenaica, facilitando la entrada de suevos Buscar voz..., vándalos y alanos. Durante dos años devastaron Hispania. Al cabo, en 411, se procedió al reparto provincial: la Galecia correspondió a los vándalos asdingios y a los suevos; la Lusitania y la parte occidental de la Cartaginense a los alanos; y la Bética a los vándalos silingios. La Tarraconense Buscar voz... quedó libre de presencia bárbara hasta 415, fecha en la que Ataúlfo, rey visigodo, expulsado de Narbona por el partido de Constancio, fijó su sede en Barcelona; fue asesinado en septiembre del mismo año, con lo cual fracasó el proyecto de ocupación del nordeste hispano. Aún en el 460 continuaba Zaragoza gobernada por hispanorromanos, como lo prueba el acogimiento que se dispensó al emperador Mayoriano Buscar voz... de paso hacia Cartagena.

En el 418, Valia, rey visigodo, concluye un acuerdo con Constancio por el cual los visigodos se convierten en federados del Imperio, comprometiéndose a luchar junto a Roma en la Península contra los otros pueblos bárbaros establecidos en ella. Después de la muerte del emperador Valentiniano III, los federados se apresuraron a romper su alianza y decidieron la conquista de Hispania. Por lo que respecta a la Tarraconense Buscar voz..., en la operación intervinieron dos cuerpos expedicionarios que se internaron en el territorio hispano por los pasos oriental y occidental del Pirineo. El interior fue atacado por el ejército mandado por el conde Gauterico Buscar voz..., quien, siguiendo la calzada romana proveniente de Burdeos, entró por el puerto de Roncesvalles, tomó Pamplona y, bajando por el valle del Ebro, se apoderó de Zaragoza (472), al parecer sin gran resistencia por parte de sus habitantes. Controlar Caesaraugusta equivalía a dominar el valle medio del Ebro y a tener abierto el camino hacia el sur.

 

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