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Abarca y Blaque, Joaquín

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 21/12/2006

(Huesca, 1780 - Lanzo, Cerdeña, 1844). Paisano, amigo y protegido de Calomarde. Canónigo lectoral de Tarazona. Promovido al obispado de León el 27-IX-1824. Nombrado seguidamente miembro del Consejo de Estado, hasta que en 1833 se unió a las guerrillas carlistas Buscar voz... y pasó a ser ministro de don Carlos. Pero ya antes de estallar la contienda veía en el hermano del rey al único capaz de hacer frente al liberalismo Buscar voz... y salvar los principios católicos tradicionales. Mantuvo relaciones amistosas y políticas con el embajador sardo en Madrid, conde Solaro della Margarita, y con el enigmático franciscano fray Cirilo Alameda y Brea, que treinta años más tarde sería cardenal de Toledo. Durante el verano de 1827, Abarca se hizo cargo interinamente de la tutela de los intereses de la Santa Sede, hasta que el Gobierno permitió la entrada del nuevo nuncio Tiberi. Tras los sucesos de La Granja (1832) y la caída de Calomarde Buscar voz..., el obispo de León no pudo continuar en la corte y fue obligado a residir en su diócesis. Lo que sería por poco tiempo, pues a principios de 1833 se refugia en las montañas gallegas y se une a los carlistas en franca rebeldía. Desde allí escribe una pastoral contra la política de Fernando VII Buscar voz... y contestando el juramento de fidelidad a Isabel II Buscar voz.... Se ordena su arresto, su proceso y la confiscación de todos sus bienes, lo que crea un conflicto diplomático con la Santa Sede. Abarca envía entonces un escrito a todos los obispos españoles, incitando a la rebeldía, y una carta personal al rey en la que alega que es un contrafuero la sucesión de las mujeres en la corona de Aragón Buscar voz.... En 1836, Gregorio XVI a instancias de don Carlos, concede facultades especiales al obispo Abarca para que ejerza la jurisdicción eclesiástica sobre sacerdotes y religiosos que, por motivos políticos, se hallaban incomunicados de sus ordinarios. Con lo que Abarca pasa a ser cabeza de la iglesia en el territorio dominado por los carlistas (los «apostólicos Buscar voz...»). Su vida posterior estuvo vinculada a la suerte de la causa carlista. Murió en el destierro.

• Bibliog.: J. Alonso: Historia de la causa criminal contra el reverendo obispo de León D. Joaquín Abarca por delitos de sedición y alta traición contra el señor D. Fernando Vll y su excelentísima hija, la princesa Isabel, y su nación; Madrid, 1841.

 

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