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Gaztelu, Martín

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(alias de Tudela). Maestro de casas zaragozano del siglo XVI. También figura como Martín de Tudela, alias «Gaztelu», y como Martín de Tudela y de «Gaztelu». Su sobrenombre debe de tener su justificación en la procedencia de Gaztelu de esa localidad de la ribera navarra, aunque ésa sólo sería una etapa transitoria de su emigración desde las provincias vascas hasta su instalación definitiva en Zaragoza, puesto que también era calificado de vizcaíno. Ésta sería la explicación del título de infanzón que poseía el maestro, quien, lo mismo que todos los naturales de su región de origen, especialmente de Vizcaya y de Guipúzcoa, se habría beneficiado de la «hidalguía universal».

Gaztelu, que se encontraba en Zaragoza al menos desde 1522 y moriría el 14 de enero de 1562, casó en primeras nupcias con Úrsula de Oviedo, de quien tuvo a Martín, que se hizo fraile, a Juan, Domingo, María y Catalina. Su segunda mujer fue Juana Andreba.

Entre los alarifes zaragozanos de esta época Gaztelu supone un caso excepcional por su capacidad económica, su posición social y un cierto nivel cultural que lo sitúan por encima de las condiciones de vida de la mayoría de sus colegas. En cuanto al aspecto económico, sus propiedades agrícolas y urbanas, las dotes de sus hijos en sus respectivos matrimonios y el propio enlace de éstos con personas o familias de tipo medio y profesiones liberales -un mercader en el caso de María y los Fecet, con uno de sus miembros médico, en el caso de Juan- definen la posición acomodada de este alarife, que le permitió incluso hacer frente a los gastos extraordinarios del mantenimiento de no pocos miembros allegados de su familia. Sin duda, tal respaldo económico tuvo importancia en la designación de Gaztelu como procurador del convento de monjas de Santa Inés, de la Orden de Santo Domingo, de cuya administración se ocupó al menos desde 1530 y hasta prácticamente el final de su vida.

Es difícil asegurar que el origen de su patrimonio estuvo sólo en los ingresos procedentes del ejercicio de su profesión, pero, ciertamente, su actividad fue muy acusada. Tuvo a su cargo o intervino en numerosas obras y contó con bastantes oficiales en su compañía para abordarlas. Se ocupó de la construcción de abundantes casas zaragozanas, algunas de ellas de envergadura, y de la supervisión de otras que ejecutaban otros maestros. La adjudicación que le hizo M. Abizanda de la obra de la casa del Conde de Morata, don Pedro Martínez de Luna (actual Audiencia Territorial), no está basada en ningún dato de consistencia, aunque no sería extraño que se hallara en el futuro la fundamentación documental de su responsabilidad en esta construcción.

Al margen de estas obras en el caserío de la ciudad, realizó también obras en edificios religiosos, en el dormitorio del convento de Santa Inés (1534-36), en el monasterio de monjas de Jerusalén (1539) y en la iglesia de la Magdalena (1546). Y cumplimentó las que le fueron encargadas por el concejo en virtud de su oficio municipal de maestro de ciudad, de entre las cuales son destacables las reparaciones de cierta entidad de las puertas de la ciudad, o la construcción de los graneros municipales, de la que era el maestro responsable, a las que se podrían sumar otras de menor envergadura o de otro carácter.

• Bibliog.: Abizanda Broto, M.: Documentos para la Historia Artística y Literaria de Aragón; Zaragoza, 1915, 1917 y 1932. Id.: Palacio de la Audiencia; Zaragoza 1931. Gómez Urdáñez, C.: Arquitectura civil en Zaragoza en el siglo XVI; Zaragoza, 1987.

 

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