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Epidemias o pestes mortíferas

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 23/12/2008

(Demografía Buscar voz...) En la historia demográfica de Aragón hay que destacar determinados siglos y períodos en los que las pestes tuvieron una especial incidencia negativa sobre la población aragonesa, diezmándola. En el régimen demográfico primitivo, que dura hasta el siglo XIX, las epidemias, preparadas muchas veces por las hambres -derivada de la escasez y carestía de las cosechas-, conseguían, por desgracia, doblar o triplicar las tasas de mortalidad Buscar voz... habituales, ya de por sí muy elevadas.

Especialmente nefastos para Aragón fueron los siglos XIV y XVII (como para la mayor parte de la Europa occidental). La peste negra de 1348, según impresiones de Pedro IV, causó la muerte de las tres cuartas partes de la población del reino (probablemente estas impresiones fueran un tanto exageradas, y solamente muriera la mitad). Dentro de la segunda mitad del mismo siglo XIV hubo nuevos brotes de peste, de menor entidad, en 1362 y 1384.

En el siglo XVII destaca por su especial virulencia la peste de mitad de siglo que, según Maiso, penetró en Aragón en 1648 procedente de Valencia por el Bajo Aragón: Albalate, Alcañiz, Caspe; a Huesca llegó en 1651, provocando la muerte de la cuarta parte de la población; en Zaragoza se desató virulentamente en 1652, muriendo 7.000 personas; en conjunto, Aragón debió de perder de una cuarta a una quinta parte de la población.

En el siglo XVIII las epidemias decrecen, aunque la viruela y la fiebre amarilla siguieron matando aragoneses. En el siglo XIX las epidemias más temidas fueron las del cólera, que procedente de Asia invadió España en cuatro oleadas sucesivas (1833-34, 1854, 1865 y 1885). Las dos últimas causaron graves perjuicios a la población aragonesa. En la de 1865, Zaragoza y Teruel fueron de las provincias españolas que más muertos tuvieron (18.045 y 10.275, respectivamente). Huesca, por su clima e hidrología menos propicios para la expansión del cólera, y por su posición más excéntrica respecto a la vía de penetración levantina que traía la peste, fue menos atacada. El cólera se cebó especialmente en las ciudades: Zaragoza registró 3.424 muertos (47,3 %), y Teruel 581 (56,2 %). En la peste de 1885, Zaragoza fue la provincia más castigada de España (13.526 muertos por el cólera), seguida de Valencia y de Teruel (6.960 muertos); mientras que Huesca sólo registró 1.232. La última epidemia mortífera de consideración fue la gripe de 1918, que interrumpió el descenso de las tasas de mortalidad iniciado con el cambio de siglo; se puede estimar que esta gripe costó a Aragón unas 10.000 defunciones.

• Bibliog.: Lacarra y de Miguel, J. M.: «Aragón en el pasado»; Aragón: Cuatro ensayos, Zaragoza, 1960. Maiso González, J.: «Noticia de la peste de Zaragoza de 1652» y «La peste de Huesca de 1651 y 1652»; Estudios de Historia Moderna, Zaragoza, 1973 y 1975. Bielza De Ory, V.: La población aragonesa y su problemática actual; Col. Aragón, n.° 16, Zaragoza, 1977.

 

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