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Aguas Termales y Mineromedicinales

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 02/04/2007

Aguas de manantiales que presentan anomalías (en cantidad o calidad de sales disueltas) respecto de las aguas de fuentes normales, y a las que se supone una acción terapéutica. Pueden presentar olores o sabores especiales y, en caso de que procedan de grandes profundidades o estén situadas en zonas volcánicas o de plutonismo reciente, emergen a temperaturas elevadas, por lo que algunas de ellas constituyen focos caloríficos para la obtención de energía geotérmica. Las aguas minerales se clasifican de acuerdo con el tipo de sales disueltas, y se distingue entre cloruradas, sulfatadas, sulfurosas, carbonatadas, etc. En ocasiones contienen en disolución gas carbónico, sulfuroso, nitrógeno, etc., que se desprende en superficie formando burbujas. En Aragón hay abundancia de fuentes mineromedicinales, algunas de ellas utilizadas como balnearios Buscar voz..., otras embotelladas para consumo doméstico Buscar voz..., y en gran número se pierden sin utilización inmediata.

En general, todas las aguas surgentes del valle del Ebro están muy mineralizadas, conteniendo grandes cantidades de sulfatos y carbonatos. En la provincia de Zaragoza son muy conocidas las de Alhama de Aragón, Monasterio de Piedra, Tiermas, Jaraba, Paracuellos de Jiloca, Santa Fe, etc.; en Huesca, las de Panticosa, Vilas del Turbón, Benasque, Aguascaldas, Estadilla, etc.; en Teruel son apreciadas las de Segura de Baños, Camarena de la Sierra, Fuentes Calientes, Ariño, etc. Algunos de los manantiales utilizados en tiempos pasados se han tenido que abandonar por haberse descubierto contaminaciones por gérmenes patógenos.

 

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