Gran Enciclopedia Aragonesa

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Borja

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 25/11/2011

Ciudad de la prov. de Zaragoza, mun. de 106 km.2. Es cabecera de una de las comarcas del Somontano del Moncayo (Comarca de Borja Buscar voz...). La influencia de Borja es muy clara en lo comercial y, en general, en todo el sector de servicios. Situada en la vía de comunicación entre la Meseta y el Ebro Buscar voz..., y en la orilla izquierda del río Huecha Buscar voz.... Su fundación es anterior a nuestra era, dada su estratégica situación. Con los árabes tuvo gran importancia porque desde ella dominaban el valle. Conquistada por Alfonso I Buscar voz..., queda entre los reinos de Navarra, Castilla y Aragón, manteniendo, por tanto, su función defensiva. A partir del s. XVI va decayendo ésta y creciendo la comercial, entre la montaña y el valle; función que es la que predomina actualmente. Emplazada a 448 m. de alt. en la ladera de un cerro testigo, de estructura tabular, que por el norte empalma con la Muela de Borja Buscar voz.... La ciudad antigua la componían un centenar de casas, apoyadas en el castillo Buscar voz... y protegidas por una muralla Buscar voz.... Este sector todavía muestra en la actualidad un plano cuyas calles siguen las curvas de nivel, en aureolas con forma de herradura, debido a la topografía. En épocas posteriores se amplía el recinto, descendiendo por la falda de la colina y construyéndose una segunda muralla. Tras la conquista del rey aragonés, los musulmanes quedan recluidos en la zona comprendida en torno a las calles de S. Juan Alta y Baja, dejando su impronta en el barrio de la morería, de calles estrechas y tortuosas. El ensanche del S. XVI, en torno a la plaza del Ayuntamiento, tiene un trazado más regular. El S. XVII acoge extramuros de la ciudad, pero adosados a él, un buen número de conventos: primero agustinos, más tarde el de Sta. Clara, el de S. Francisco, además de los dominicos y capuchinos. Finalmente, en los tiempos actuales han surgido nuevos barrios, buscando todos ellos el llano y las vías de acceso a la ciudad. Han surgido dos polígonos de casas unifamiliares, el de la Romería y el de Cortes, habitados ambos por agricultores. Distinta categoría tienen las colonias de chalets para veraneo, que tienden a localizarse en la carretera de subida al Santuario de Misericordia y en la de Cortes.

En 1900 tenía 4.972 hab. Su población viene decreciendo desde 1950 de forma continuada, teniendo 5.701 hab. en 1950 y 3.969 en 1975, pérdida evaluable en 1.732 hab. El decrecimiento es menor en la década 1960-70, porque la instalación de pequeñas industrias y la construcción de la autopista del Ebro, crearon nuevos puestos de trabajo. La emigración Buscar voz... afectó especialmente a los jóvenes, lo que repercutió directamente en el descenso de la natalidad influyendo en el envejecimiento de la estructura demográfica, en línea con lo que ocurría en el resto del medio rural. Sin embargo en los últimos años la población se ha visto recuperada en buena medida. En 1998 estaban censados 3.999 hab. y en 2010 se llegaron a los 5.042.

La estructura económica ha experimentado profundas transformaciones en las últimas décadas. De tal forma que a finales de los años setenta su economía era fundamentalmente agrícola, ocupando el 41% de la población activa, en tanto que la industria suponía el 17% y en el sector servicios trabajaba el 30%, y en la construcción el 12%. En los inicios del siglo XXI, el peso de la agricultura ha descendido al 10% mientras que la industria ha aumentado hasta el 32% y los servicios al 42%. Esta estructura económica refleja las funciones que está asumiento Borja como cabecera comarcal, concentrándose en esta ciudad una serie de actividades, industriales y de construcción pero sobre todo de servicios, orientadas a cubrir las necesidades del resto de municipios.

El comercio es uno de los servicios que más irradian hacia los núcleos próximos. De las 647 empresas existentes, 188 son licencias de actividades comerciales y 344 licencias de otros servicios; es decir, el 82% de las actividades registradas en el Impuesto de Actividades Económicas están relacionadas con los servicios. Los establecimientos comerciales se concentran en la calle de General Franco y en la plaza de España, así como en el centro comercial de la antigua plaza del Mercado, donde todavía es frecuente la venta ambulante. Entre los establecimientos comerciales merece la pena destacar los dedicados a la venta de electrodomésticos, cuya clientela es mayoritariamente de fuera. Cuenta además con un buen número de bares y restaurantes, favorecidos por el impulso que está recibiendo el turismo gracias al atractivo del Moncayo Buscar voz..., y talleres mecánicos y de vehículos que buscan, como es lógico, la proximidad de la carretera. Es preciso destacar el número bastante elevado de obreros que se dedican a la construcción (unos 250), dado que Borja se está imponiendo como centro de una colonia veraniega, que en otro tiempo se localizaba más bien en el Santuario de Misericordia Buscar voz.... Bloques de apartamentos y pequeños chalets intentan atraer la población zaragozana los fines de semana.

Encicl.: Ejerce la capitalidad de la ribera del Huecha, ciudad en la que se compendian varias culturas, con su barrio Real o Hidalgo, lleno de casas blasonadas, el barrio de los Judíos Buscar voz... o de Sayón; el poblado ibérico del Cinto, y el tipismo mudéjar de los edificios renacentistas, de rancio sabor aragonés. Entre los palacios borjanos sobresale, sin duda, la llamada Casa de las Conchas.

Fue la Bursao Buscar voz... ibérica, nombre con el que acuñó moneda, para continuar con emisiones de esa misma naturaleza en los tiempos hispanorromanos. Formó parte de la comarca que explotaría los hierros del Moncayo. Entre sus monumentos y obras artísticas destacan la ex colegiata de Santa María, con su retablo de estilo barroco, y el castillo-fortaleza. En Borja fue proclamado rey de Aragón el conde de Barcelona, Ramón Berenguer, en solemne sesión de Cortes.

Celebra sus fiestas patronales el primer domingo de mayo, en honor de la Virgen de la Peana. Luego, el 15 de agosto, alcanzan especial relevancia los festejos que tienen lugar en el Santuario de Misericordia, barrio urbano de Borja compuesto por una nutrida colonia veraniega. El paraje es de excepcional belleza, rodeado de pinos y con excelentes manantiales tales como la famosa fuente del Moncín. El 24 de agosto es la tradicional romería al Santuario, con motivo de las fiestas de San Bartolomé, en cuyo honor se representa un dance en el que intervienen el mayoral, el rabadán y el cipotegato. Por último, quedan las ferias y fiestas de septiembre, el día 21.

La Semana Santa alcanza asimismo una solemnidad singular, culminando con la Salve Galana, que se canta el sábado de Gloria, en la ermita del Sepulcro. Otro rito tradicional es —o era— el de la curación de herniados, a los que hacían pasar entre dos ramas de árbol, que después se unían, en la noche de San Juan. Ciudad de cultura, funciona el Centro de Estudios Borjanos Buscar voz... y un Mercado de Arte.

Arqueol.: Es importante núcleo arqueológico. (Bursao Buscar voz..., campaniforme Buscar voz....) Varios yacimientos configuran un mejor conocimiento de la localidad:

—La Torre del Pedernal, situada a las afueras de Borja, forma parte del conjunto de la vieja Bursao, al suroeste. Su nombre, por la existencia de restos de un castellum romano, reutilizado en la Edad Media y habitado hasta inicios del siglo XX. Excavaciones de urgencia en 1986, al construir viviendas, dieron abundantes restos arqueológicos. Entre ellos, parte de una domus de fin del siglo I d.C. hasta el II d.C. Se descubrió parte de área de recreo, parte del hortus, una puerta con umbral pétreo y una habitación con mosaico Buscar voz..., éste con cenefa y emblema casi desaparecido de antiguo rodeado de sogueado blanco y negro en caliza y rojo y amarillo en mármol. Motivos triangulares y semicirculares en negro sobre blanco, junto a decoraciones vegetales en los ángulos. Otros motivos geométricos de círculos y radios, inscritos en cuadrados, completan la decoración. Otra estancia con restos de pinturas imitando mármora, sobre los que hay motivos vegetales y alguna figuración humana. Una escalera y otro umbral completan lo hallado.

Los materiales recuperados: Terra Sigillata Hispanica, común, engobada, vidriada, vidrio, objetos menores. Bajo el hortus, un nivel indígena, un vertedero fechado hacia finales del II a.C. e inicios del I a.C. Junto a materiales indígenas, otros de importación: campanienses, ánforas, etc. El terreno fue adquirido por la D.G.A. para su protección.

—La Cueva del Estrechuelo, yacimiento en cueva situado en la Muela de Borja. Excavado en 1984, se apreció remoción moderna por ocupación de pastores. La pequeña cueva, de 7 por 5 m. y 1,45 m. de altura, fue sepulcro de inhumación colectiva en la Edad del Bronce Buscar voz.... Tres adultos y un niño componen lo hallado. Entre ellos, un ejemplar de raza alpina, primero en la población antigua aragonesa. El ajuar es escaso: una lasca de sílex y varios fragmentos cerámicos. Está junto al hábitat al aire libre contemporáneo.

—La Muela de Borja Buscar voz..., a la derecha del Ebro entre éste y el Moncayo, de 18 km2. En el lugar, una gran concentración de yacimientos del Eneolítico y Edad del Bronce (treinta y siete). Gran homogeneidad cultural y material en torno al yacimiento de Moncín Buscar voz..., que se puede considerar principal. Una fecha en torno al 2200-2000 a.C. en presencia de vaso campaniforme Buscar voz... internacional marcaría el comienzo, finalizando en un momento tipo Cogotas I, en el 750 a.C. La geografía marca con claridad el desarrollo del lugar, con un clima adecuado y terreno fértil. Desde el 1500 se concentra la población en Moncín y Majaladares. Finalmente, entre el 1200-750 a.C. se produce el agotamiento y erosión definitiva del suelo y con ello la ruina del grupo humano y el abandono del territorio. El valle de la Huecha irá sustituyendo el hábitat con nuevos recién llegados de los Campos de Urnas Buscar voz.... Pinturas rupestres en Moncín, seis lugares de enterramiento, de inhumación y en cueva, con ajuares muy pobres o inexistentes.

• Bibliog.:
Aguilera Aragón, I: «Informe sobre la excavación arqueológica en la Cueva del Estrechuelo (Borja, Zaragoza)»; Arqueología Aragonesa, 1984, Zaragoza.
Id.: Bases para el estudio de una comunidad prehistórica del Eneolítico y la Edad del Bronce en la Muela de Borja (Zaragoza); memoria de licenciatura, inédita, Zaragoza, 1985.

Hist. Med.: Durante la época musulmana parece ser que se llamó Burya, que significa «torre» o «fortín» en árabe. De estas tierras surgieron los Banu Qasi Buscar voz..., ya que el noble hispanogodo Casio Buscar voz..., al aceptar la religión musulmana Buscar voz..., dio origen a la dinastía que gobernó la Marca Superior Buscar voz... durante el siglo IX. El emir cordobés Muhamad I Buscar voz... la conquistó en dos ocasiones (876 y 882), siendo un importante núcleo urbano. Fue reconquistada por Alfonso I Buscar voz..., después de la conquista de Tudela, quien la entregó a Orti Oriz en diciembre de 1124; sin embargo, el tenente más conocido fue Pedro Taresa, el cual legó Borja y Magallón a la Orden del Temple y a la de San Juan conjuntamente, pero en 1151 se firmó un convenio entre doña Taresa, madre de Pedro, y Ramón Berenguer IV Buscar voz... sobre el castillo de Borja, por el cual ésta pasó a ocupar el castillo de forma vitalicia. Durante el siglo XII, y parte del XIII este castillo perteneció a la corona, siendo el rey quien concedía las tenencias.

Contó con un concejo Buscar voz... de hombres libres dependientes del monarca. En 1190 se celebró en esta localidad el llamado tratado de Borja Buscar voz.... Durante el reinado de Alfonso II Buscar voz..., en 1170, pasó temporalmente a manos castellanas por causa de la guerra entablada contra Alfonso VIII de Castilla. Este hecho no es único, pues, al ser una posición fronteriza, fue tomada otra vez en 1363, a pesar de haber sido fortificada. Tras su reconquista por los aragoneses se hizo cargo Bertrán Duguesclin Buscar voz..., quien es nombrado conde de Borja por Pedro IV Buscar voz.... Pasó más tarde a ser propiedad de distintos personajes, como el arzobispo Luna Buscar voz... en 1375, hasta que en 1443 fue incorporada a la corona.

Arte:
El castillo. Los restos del castillo y recintos amurallados de Borja se conservan muy fragmentariamente, habiendo servido en los últimos siglos de cantera para las construcciones en la ciudad. Solamente una excavación y estudio arqueológico pueden permitir tanto la constatación de restos de época romana, como la posterior fortaleza musulmana y cristiana.

Ex Colegiata de Santa María. La iglesia de Santa María fue elevada a la dignidad de colegiata por el papa Nicolás V en el año 1449, sólo once años después que el rey Alfonso el Magnánimo Buscar voz... concediera a Borja el titulo de ciudad, en 1438. Esta fecha de 1449 está concorde con la fábrica mudéjar Buscar voz..., que quedaría seriamente dañada en el incendio de 1775, obligando a remodelar todo el interior de la colegial. En todo caso, puede suponerse que la colegiata del siglo XV (en su primera mitad) estaría acabada en su parte más sustancial hacia 1465, pues en este momento se realiza el retablo mayor (tablas de la sacristía, de Nicolás Zahortiga Buscar voz...) y se concede la autorización para construir el claustro (dada el 4-IV-1465 por el rey Juan II Buscar voz...).

Se trataba de una iglesia con el presbiterio pentagonal y contrafuertes exteriores, y una sola nave de cuatro tramos, con capillas laterales entre los contrafuertes. Pueden reconocerse, de esta época, los muros exteriores de ladrillo con arcos apuntados entre los contrafuertes, a modo de tirantes, que recuerdan los de la iglesia de Santas Justa y Rufina de Maluenda Buscar voz..., acabada en 1413. Asimismo la torre mudéjar del lado sur, de planta cuadrada y esbeltísima silueta, que apoya sobre una parte inferior en piedra sillar y con escalera de caracol. El claustro Buscar voz... mudéjar, construido a partir de 1465, se adosaba al lado sur de la iglesia, en los tres últimos tramos, y es de planta cuadrada, dividida cada galería en siete tramos cubiertos con bóvedas de crucería sencilla; al patio interior abría originalmente cada tramo por medio de arcos gemelos apuntados, con un óculo sobre ellos.

Todo ello ha sufrido múltiples remodelaciones, especialmente en el siglo XVII, abriéndose capillas, sobre todo a ambos lados de la galería norte del claustro, para instalar retablos de devoción de las cofradías gremiales de la ciudad. Con todo, la máxima remodelación, que ha afectado sustancialmente al aspecto original de la iglesia, tuvo lugar en el interior, que se considera transformado a partir del incendio de 1775. Probablemente haya que minusvalorar la trascendencia del mencionado incendio, especialmente si se tiene en cuenta la abundancia de obras artísticas de la colegiata (retablos, órgano, coro, etc.) que son de fecha anterior y se han conservado. Por otra parte, la remodelación interior de iglesias mudéjares es fenómeno frecuente, como los casos de San Gil y de la Magdalena de Zaragoza. La reforma consistió en la utilización de dobles pilastras corintias, entablamento y bóvedas de lunetos; a ambos lados del tramo próximo al presbiterio, a modo de crucero impropio, pero a menor altura que la nave, abren las capillas más profundas del Sagrado Corazón, a la izquierda, y de la Virgen de la Peana patrona de la ciudad, a la derecha. También el pórtico del lado norte, edificado al parecer en 1763, responde a la tradición de barroco atemperado sembrada en Aragón por Ventura Rodríguez Buscar voz....

El coro bajo, a los pies de la nave, tiene una magnífica sillería de nogal en dos gradas, cuyas sillas son de fines del siglo XV, habiéndose modificado con posterioridad los respaldos de ambas gradas. El órgano, que ocupa todo el muro de los pies hasta las bóvedas, es un grandioso mueble de madera en su color, labrado a modo de retablo, con banco y tres calles, la central subdividida a su vez en cinco calles y dos pisos. La decoración de relieves, con guirnaldas, calaveras, putti, cuatro medallones con cabezas, y dos hornacinas con las tallas de San Pedro y San Pablo, es de gran finura y calidad. Está fechado en el año 1569 y fue contratado en el año 1568 por el escultor Juan Sanz de Tudelilla Buscar voz... y Millán Ximénez, según ha sido documentado recientemente por Concepción Lomba. Sin duda alguna constituye, junto con la sillería del coro bajo, uno de los conjuntos más interesantes de Aragón.

A la izquierda de la nave, en la capilla de la Virgen del Rosario, hay un retablo de madera, perteneciente al renacimiento aragonés, de labra muy fina, aunque ha sido repintado, que consta de banco, cuerpo de tres calles separadas por columnas abalaustradas y ático, con un relieve de la Piedad, que Abbad Ríos relacionó con el estilo de Juan de Moreto Buscar voz... (mazonería) y Gabriel Yoly Buscar voz... (tallas). Otro retablo de esta capilla, en madera policromada, procede del convento de Santo Domingo; es de principios del siglo XVII y consta de banco, dos cuerpos de tres calles y remate: es un característico retablo conventual, de estilo manierista con mazonería de derivación herreriana y organizado como gran retablo relicario para contener bustos y brazos-relicario, la titular actual es la Virgen del Rosario, con la policromía muy alterada, y los santos son dominicos.

Extraordinario interés tiene el retablo mayor de la colegiata, obra de los escultores Antonio y Gregorio de Mesa, realizada a partir de 1683. A ellos corresponden, sin duda, el San Pedro y San Pablo de la calle central, que tendrían como titular la Virgen que se encuentra en la sacristía; asimismo el San Juan Bautista y el San Sebastián de las calles laterales. El retablo fue rehecho en el año 1782 por Diego Díaz del Valle y Santiago Massily; a este último se le atribuye el actual grupo central de la Asunción. Ha sido estudiado por Belén Boloqui y es uno de los conjuntos de escultura barroca más interesantes de Aragón. El frontal de la mesa-altar es una excelente imitación de taracea de mármoles, hecha en estuco pintado, con decoración floral y firmada «Ambrosius Mariesque, natione veneciana, fecit, ano 1688».

En la capilla de la Virgen de la Peana hay, a mano izquierda una talla policromada de San Babil, obra de calidad de mediados del siglo XVIII que procede del convento de San Agustín. El culto a la Virgen de la Peana arranca del año 1789, fecha que conviene tanto a la obra de la capilla como a su retablo en madera dorada, con banco, tres calles y remate semicircular, con buena pintura aragonesa de la época (al óleo sobre lienzo) con los temas de San Joaquín con la Virgen y San José con el Niño en las calles laterales y la Inmaculada en el remate; de otra mano son los dos lienzos a ambos lados, representando predicaciones de santos dominicos. En el remate hay dos tallas en madera dorada, correspondientes a San Pedro y San Pablo, probablemente pertenecientes al retablo renacentista de la capilla del Rosario. La titular, la Virgen de la Peana, es una imagen procesional, de busto, de la primera mitad del siglo XVII.

Sin duda alguna, la obra más destacada de la colegiata se conserva instalada en la sacristía: se trata del conjunto de quince tablas desmontadas, que constituyeron el primitivo retablo mayor, y que Francisco Oliván Bayle ha documentado como realizadas por Nicolás Zahortiga en el año 1465. La única tabla del banco es la que representa sedentes a Jerónimo y San Gregorio; la de mayor tamaño corresponde a la Virgen con niño, entronizados y rodeados por ángeles músicos y santas laborando; las restantes, que corresponderían a las calles laterales, son trece con los siguientes temas: San Joaquín y Santa Ana expulsados del templo, Anuncio a San Joaquín, Nacimiento de la Virgen, Presentación de la Virgen en el Templo, Desposorios de la Virgen, Anunciación, Nacimiento, Circuncisión, Epifanía, Purificación, Jesús entre los Doctores, Resurrección y Pentecostés. Estas tablas, que habían sido atribuidas tradicionalmente a Jaime Lana Buscar voz..., son un ejemplo de la fuerte personalidad de la pintura aragonesa en el período hispano-flamenco.

En el claustro predominan las capillas y retablos del siglo XVII, obra de discreta calidad artística, salvando una colección de santas, repartidas entre la colegiata (capilla del Sagrario y presbiterio) y el claustro, pintadas al óleo sobre lienzo y según la iconografía zurbaranesca, de mediados del siglo XVII.

Parroquias. La parroquia de San Miguel, adosada al convento de Santa Clara, está en la actualidad (1980) desafectada de culto y en estado ruinoso, que exige una urgente restauración. Pueden distinguirse varias épocas en la construcción del monumento. De comienzos del siglo XIII y estilo cisterciense es el presbiterio, de ábside semicircular y muros de mampostería con canecillos de piedra labrada; al interior queda dividido en dos tramos, cubiertos con bóveda de cuarto de esfera sobre nervios en el ábside y crucería de nervios de medio punto en el tramo anterior. La nave actual es el resultado de una reforma barroca del siglo XVIII, con bóveda de lunetos y alguna decoración de yesería, en especial ménsulas de acantos. Pero esta reforma barroca no hizo sino enmascarar la estructura gótico-mudéjar de mediados del siglo XIV, que permanece oculta. La nave tiene cinco tramos, separados por arcos diafragma apuntados y cubierta por techumbre de madera a dos aguas, ejemplar mudéjar de verdadero interés, y que se conserva, en su mayor parte, encima de las bóvedas barrocas. Hay tres capillas laterales en el lado izquierdo, y dos en el derecho, de las que la primera presenta al exterior un muro decorado con labores mudéjares de ladrillo resaltado, en especial un friso en zig-zag. Bajo el encalado aparecen restos de decoración pintada, a base de grutescos a candeliere de mediados del siglo XVI.

La parroquia de San Bartolomé sólo conserva de la fábrica original la monumental fachada barroca de ladrillo, con claraboya oval y remate mixtilíneo, del siglo XVIII. Su interior es obra actual, pero conserva una escultura de San Miguel, en madera policromada, del siglo XVII, procedente de la parroquia titular; asimismo otra talla en madera policromada, y del siglo XVII, es el Crucificado, procedente del convento de San Agustín. De los lienzos barrocos, pintados al óleo, el de la Magdalena, del siglo XVIII tiene mayor calidad que el de la Trinidad y el de San Bartolomé, este último muy deteriorado.

Conventos. Además de los conventos desaparecidos de San Francisco (existente en 1328) y de San Agustín (fundado en 1624), se conservan en Borja los de Santa Clara (1603), de capuchinos o actual Hospital del Sancti Spiritus (1623-25), de Santo Domingo (1636) y de la Concepción (1652).

El convento de Santa Clara, anejo a la parroquia de San Miguel, tiene iglesia de cruz latina con cabecera recta, crucero con cúpula ciega sobre pechinas, y nave de cuatro tramos con coro alto a los pies, todo ello cubierto con lunetos. Su retablo mayor es de escultura, en madera tallada, dorada y policromada de fines del siglo XVII, con basamento, cuerpo separado por columnas corintias y remate, en cuya mazonería aparecen rocallas y guirnaldas. Presenta las esculturas del titular, San Sebastián, y las laterales de San Juan de Capistrano y San Buenaventura; en el ático, la Inmaculada entre Santa Bárbara y Santa Catalina de Alejandría. Según Belén Boloqui, es escultura que puede proceder de la escuela de los Ramírez. A ambos lados del retablo mayor hay otros dos retablos pequeños, de la misma época que el anterior, dedicados a Santa Ana y la Virgen y a Santa Clara, conservándose también en la iglesia otros dos retablos de principios del siglo XVII.

Del convento de capuchinos, actual Hospital del Sancti Spiritus, destaca la iglesia, desafectada de culto. La primitiva obra se inició en el año 1623, acabándose en 1625, siendo sus patrocinadores Juan de Pradilla y Gracia de Rada, su mujer, como se señala en su lauda sepulcral conservada en la sacristía de la iglesia. Se abre al exterior mediante una portada sencilla, de cuatro pilastras toscanas cerradas por frontón triangular. Interiormente es un edificio de nave única, con cuatro tramos abovedados con lunetos, más el del coro alto a los pies sobre arco carpanel, hoy tapiado, a los que se abren tres capillas laterales comunicadas entre sí. Muy destruida durante la guerra de la Independencia, se rehizo y decoró en su interior a principios del siglo XIX, modificándose posiblemente entonces su cabecera, que quedó recta con una sacristía en el trasaltar. El retablo mayor se realizó entonces, en yesería. En el Hospital se guarda un óleo sobre lienzo con el tema de la Sagrada Familia con San Juanito, de hacia 1640, de buena factura y que parece seguir modelos italianos.

El convento de Santo Domingo, abandonado a partir de la desamortización, es de propiedad municipal. Es una obra barroca en ladrillo, con iglesia de cruz latina de cabecera recta, crucero y nave con tres tramos, a la que se abren dos capillas comunicadas entre sí, cubriéndose con lunetos y cúpula sobre pechinas con linterna. Destacan las yeserías de esta última, a base de roleos y escudos de la orden, todo policromado, y las que aparecen en la capilla de la derecha, cubierta también con cúpula sobre pechinas y linterna, que guarda en muy buen estado de conservación decoraciones en yeso con esgrafiados de mediados del siglo XVII. Su retablo mayor, ejecutado a fines del siglo XVII, resulta monumental y de gran calidad, con mazonería de madera tallada dejada en su color; se divide en tres calles separadas por columnas salomónicas con roleos, presentando pinturas (óleo sobre lienzo) de Santos dominicos, presididos por el éxtasis de Santo Domingo de Guzmán.

Finalmente, el convento de la Concepción es sin duda, el más interesante de todos los conservados. Ha mantenido sin modificaciones la fachada del convento, en mampostería con encintados de ladrillo, componiendo dos plantas con ventanas adinteladas y arco de descarga sobrepuesto, y una galería alta de arcos de medio punto. Para la fachada de la iglesia se usó el ladrillo atizonado y piedra de Calatorao, para resaltar el arco de medio punto de la puerta, enmarcado con pilastras sobre plinto, entablamento con friso convexo y ménsulas de acanto, y piramidiones laterales; el ático, con vano circular, aparece flanqueado por pilastras dobladas cajeadas y frontón curvo partido con los escudos de la orden. La iglesia tiene planta de cruz latina con cabecera recta, crucero y nave de tres tramos a la que se abren tres capillas comunicadas entre sí, y coro alto sobre arco carpanel a los pies. Se cubre con lunetos, cúpula sobre pechinas con linterna en el crucero, y bóvedas de arista en las capillas laterales. Obra de mediados del siglo XVII, fue decorado en estilo rococó a fines del siglo XVIII, incluyéndose en esta obra sus dos púlpitos. A esta remodelación corresponden los óleos sobre lienzo que aparecen sobre las capillas laterales (con los temas de la Inmaculada, San Miguel, San Antonio, San José y San Francisco) y los Evangelistas de los cuatro óvalos en las pechinas de la cúpula del crucero. Entre su tesoro artístico sobresale el retablo mayor, de escultura, en mazonería dorada, obra de fines del siglo XVII. Presenta banco con sagrario central, un cuerpo dividido en tres calles por columnas salomónicas con roleos, y las esculturas de la Inmaculada, central, flanqueada por las del arcángel San Miguel y otros ángeles, y las de San José y San Joaquín con la Virgen niña en los laterales; en el ático aparece el Padre Eterno con ángeles. Conserva asimismo otras muchas obras de los siglos XVI y XVII, destacando entre ellas los dos retablos (dedicados a San Francisco y Santo Domingo, y a Santa Ana y la Virgen) en los brazos del crucero (s. XVIII); los grandes lienzos con los temas de la Anunciación y Nacimiento, Circuncisión y Epifanía colocados en el presbiterio y crucero (s. XVII); la talla de la Inmaculada, conocida como «la napolitana», que se guarda en el coro alto (s. XVIII); una variada colección de imágenes de devoción conventual del Niño Jesús y San Juanito (ss. XVII y XVIII); varios lienzos de desigual factura situados en las capillas laterales de la iglesia, coro y convento, y una magnífica custodia de plata sobredorada y repujada, tipo sol, obra del siglo XVII, con punzón de Zaragoza. Destacables son también la bellísima talla en madera de los ventanos del coro alto (s. XVII) y el púlpito de yeserías del refectorio, obra que será de la época de la fundación del convento, aunque sigue modelos renacentistas del siglo anterior, con su decoración repintada y desvirtuada.

Ruta del Santuario de Misericordia. Próximo a Borja, en la llamada Muela Alta, se halla el Santuario de Misericordia. De camino a él se encuentra la ermita del Sepulcro, que es un sencillo edificio de una sola nave con tres tramos, cubierto con lunetos, obra barroca de 1690. Lo más interesante es la escultura del Cristo yacente que se encuentra en su interior, atribuida documentalmente a Gregorio de Mesa Buscar voz... en 1703, obra en barro cocido y policromado. En el suelo se conservan algunos azulejos de arista policromos, reutilizados, hechos en Muel en el siglo XVI con el escudo de los del Arco.

Ya en el altiplano se halla la ermita del Calvario, realizada en 1565 siendo obispo de Tarazona, Juan González de Munébrega. Las obras fueron costeadas por el canónigo Juan de Litago, cuya lauda sepulcral, fechada en 1566, se guarda en su interior. Es un edificio de planta central, circular, forma que se adapta con el carácter simbólico-funerario del monumento, construido en mampostería los muros, y piedra sillar la portada y el cierre de la cúpula, que se trasdosa escalonada. La puerta de ingreso es en arco de medio punto flanqueado por frontón triangular y pilastras fajadas toscanas, de tipo manierista. Por el interior se abren en el muro capillas poco profundas, todas en arco de medio punto, de las cuales una es la entrada. Se cierra con cúpula hemiesférica, de sillares cuyas juntas se pintaron en rojo, así como seis nervios que convergen en su clave. En el altar mayor se conserva un Calvario en escultura; el Cristo en madera policromada, es obra del siglo XVI; y se trasladó a la ermita en 1568, en tanto que las figuras de la Virgen y San Juan son tallas barrocas tardías, de regular factura. En las capillas hay cuatro lienzos de 1890, del pintor José Gonzalves, con los temas de la Piedad, Entierro de Cristo, Expolio y Crucifixión.

El Santuario de Misericordia se compone de un conjunto de edificios, entre los que destaca el patio de acceso, del siglo XVI, con columnas toscanas y una escalera más tardía, barroca, de doble tiro. Por aquí se pasa a la iglesia, de nave única, la cual conserva un presbiterio pentagonal, cubierto con bóveda de crucería estrellada con claves con rosetas, resto de la construcción del siglo XVI. Los tres tramos de la nave, abovedados con lunetos, forman parte de una ampliación o reconstrucción hecha ya en el siglo XVII. De la misma época son las dos celosías de madera tallada que se encuentran a ambos lados del presbiterio, así como la balaustrada del coro alto a los pies. Lo más destacable es su retablo mayor, barroco de la segunda mitad del siglo XVIII. En madera tallada, dorada y policromada, presenta en el banco los relieves de la Anunciación y la Visitación, en el cuerpo superior las esculturas de San Joaquín y Santa Ana, y en el remate Cristo resucitado y ángeles. En la hornacina central aparece la imagen de Nuestra Señora de Misericordia, hallada en 1451 al hacer la cimentación del claustro de la colegiata de Borja. En todo caso, la imagen actual, de ser la original, ha quedado totalmente desvirtuada por una restauración reciente.

Arquitectura civil. La ciudad de Borja tiene categoría de conjunto histórico-artístico por el número y calidad de edificios civiles conservados, que en su mayor parte pertenecen a los siglos XVI y XVII. La casa consistorial se realizó entre 1532-34, dirigiendo las obras el maestro Antón de Veoxa; es un edificio exento, de planta rectangular, y tiene planta baja muy modificada, planta noble con balcones y el escudo de la ciudad, y galería alta de arcos de medio punto con la rosca convexa de tradición gótica, igual que el alero de madera, parcialmente conservado y con modillones decorados con motivos góticos polilobulados. Hay una colección de retratos reales en el salón consistorial, obra de 1658 realizada por un fraile dominico.

Entre las casas nobles sobresale la conocida como Casa de las Conchas, restaurada por el arquitecto Fernando Chueca Goitia. Tiene escudo con las armas de los Vera y la fecha de terminación en 1522. Destaca la galería alta, en arcos de medio punto sobre columnas toscanas anilladas.

Asimismo destaca el conjunto urbano de la plaza del Mercado, con la casa de los Angulo, que ostenta galería superior en arco conopial, de tradición gótica, de época de los Reyes Católicos. El resto de las casas pertenecen a la segunda mitad del siglo XVI y primera del XVII, siguiendo el tipo de palacio aragonés, hecho en ladrillo, de dos plantas y galería alta en arcos de medio punto doblados, y alero de madera, muy volado, sobresaliendo algunos de ellos por la calidad de su talla, que acredita una buena escuela de carpintería local.

• Bibliog.:
Álvaro Zamora, M.ª Isabel, y Borrás Gualis, Gonzalo M.: Catálogo monumental de Borja y su comarca; Borja, Centro de Est. Borj., 1980.
Abbad Ríos, Francisco: Catálogo monumental de España. Zaragoza; Madrid, Inst. Diego Velázquez, 1957, 2 vols.
Abbad Ríos, Francisco: Guía artística de la provincia de Zaragoza; Barcelona, Ed. Aries, 1959.
García, Rafael: Datos cronológicos para la historia de la muy noble, muy leal y fidelísima ciudad de Borja; Zaragoza, 1902.
Guitart Aparicio, Cristóbal: La ex-colegiata de Santa María de Borja; Borja, Centro de Est. Borj., 1970.
Oliván Bayle, Francisco: Borja, ciudad bien hallada; Zaragoza, Caja de Ahorros, 1975.
Oliván Bayle, Francisco: Bonanat y Nicolás Zahortiga y la pintura del siglo XV; Zaragoza, Excmo. Ayuntamiento, 1978.
Abbad Ríos, Francisco: «Exposición de Borja y su comarca»; en Zaragoza, XLIII-XLIV (1977), pp. 225-249.
Boloqui Larraya, Belén: «Construcción y reforma del retablo mayor de la Asunción de la ex-colegiata de Santa María de Borja. Gregorio y Antonio Mesa (1683-1704), y Santiago Marsily y Diego Díaz del Valle (1782-1783)», en S.A.A., XXXI (1979).
Boloqui Larraya, Belén: «Tres retablos de José Ramírez de Arellano en la iglesia del convento de Santa Clara de Borja (Zaragoza)»; en Cuadernos de Estudios Borjanos, V (1980).

Música: El centro de su actividad musical es la iglesia colegial de Santa María. En ella ha existido desde su erección (1449) la Capilla de Música Buscar voz..., compuesta de tiple, contralto, tenor y bajo; incorporándose más tarde bajoncillo o bajón e instrumentos de cuerda. Tiene esta Capilla, además, la scola de infanticos, que se va nutriendo con voces de la ciudad. Es centro de formación de grandes maestros, que desarrollan su magisterio en esta iglesia y varias catedrales españolas. Consérvase su archivo, con fondos de los siglos XVI a XX.

Su órgano mayor data de comienzos del s. XVI. Sufre varias destrucciones, por el tiempo y las guerras. La música en el concejo se realiza con chirimías, timbales, caxas y clarines entre los s. XV y XVIII. Tiene la música vocal, en lo religioso, sus manifestaciones a través de gozos, novenas, himnos y auroras, conservándose algunas de estas últimas. En lo profano, se cuentan cantos de trilla, bodega, oliveras y otros.

Coros: v.g. de la Congregación de S. Luis de 1923 a 1926 (maestro Valentín Ruiz Aznar); O de E y D a v.m. de 1958-1960 (maestro Ramón Borobia Paños); Vientos del Pueblo, desde 1965 (maestro Emilio Jiménez Aznar). Rondallas: Aires del Moncayo, de 1951-1954; La Esporga (? - ?); Amigos de la Jota, de 1960-1962 (maestro Dimas Lajusticia). Música instrumental: Banda de Música, de 1850 a 1966 (maestros, José Gusi, Valero Lajusticia, Miguel Compans y Borobia Paños). Banda de Cornetas y Tambores: una complemento de la anterior de 1941 a 1953; otra de la Cruz Roja de 1967 a 1973.

Músicos: Bonifacio Ochoa y León, Juan Manuel Gómez Ordiñola, Juan José Catarecha Ortega, G. Ladrón de Guevara, Antonio Ibáñez de Teliga, Ángel Chueca, Antonio Pasamar, Ángel Pereda, Manuel Pereda, Justo Blasco, Valentín Ruiz Aznar, Mateo Lorente, Babil Chueca y Ramón Borobia Paños (maestros de capilla, organistas y compositores).

 

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