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Beneficencia

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 04/09/2009

Concepto ambiguo, que engloba todo lo que se da gratuitamente, o los servicios (generalmente, sanitarios) que se prestan al individuo sin obligación profesional o contractual. En Aragón han abundado las instituciones benéficas, a cuya cabeza en importancia y casi en antigüedad temporal figura el Hospital de Nuestra Señora de Gracia Buscar voz..., hoy Hospital Provincial de Zaragoza.

En el medievo existían los llamados hospitales de peregrinos Buscar voz..., edificios (actualmente en ruinas) en las vertientes aragonesas de los puertos del Pirineo, simples refugios de montaña para descanso, convalecencia o defensa de salteadores. Con parecida finalidad —hospedaje de transeúntes y alojamiento de enfermos forasteros—, existían pequeños hospitales en muchos de nuestros pueblos («casa de los pobres»); en la actualidad, pocos funcionan.

A pesar de que la Seguridad Social cubre hoy al 85% de la población, restan personas marginadas que son asistidas mediante los censos («cartillas») municipales de beneficencia, a cargo de los sanitarios titulares de los municipios; en las capitales, por medio de los servicios de beneficencia municipales y provinciales. Muchas entidades, mayoritariamente de la iglesia católica, operan en la región en campos de beneficencia y luchan contra la marginación; otras de índole privada (religiosa o no) son peculiares en su aplicación, como las zaragozanas Hermandad del Refugio (albergue nocturno, etc.), la de la Sangre de Cristo Buscar voz... (recogida de fallecidos en la vía pública), La Caridad Buscar voz... (comidas a ancianos, etc.), y las más modernas de autoprotección, nacidas de la asociación de afectados: ATADES Buscar voz... (Asociación Tutelar Asistencial de Discapacitados Intelectuales, de ámbito regional), Asociación Aragonesa de Ex Alcohólicos (grupos en Huesca, Teruel y Zaragoza), etc.

Salvo iniciativas recientes (transformación del antiguo Hospicio de Zaragoza), las obras en actual desarrollo como la modernización del albergue municipal de Zaragoza (servicio a transeúntes sin hogar) y otras promovidas por los nuevos concejos democráticos, apenas si existen agencias gubernativas de la Administración que se ocupen de servicios de Bienestar Social (es honrosa excepción la Casa Amparo Buscar voz... del municipio zaragozano); las antiguas juntas provinciales y municipales de Beneficencia, y otras funciones desempeñadas en tiempo pasado por los ministerios de Gobernación y Trabajo, han integrado en el Estado Español una Dirección General de Servicios Sociales (Ministerio de Sanidad y Seguridad Social) con competencia en antiguos campos semi-privados o paraestatales como Inválidos Civiles, O.N.C.E., Recuperación de Minusválidos, etcétera, y se prevé (o se desea) un futuro de presencia de la Diputación General de Aragón en estos ámbitos; ésta ha iniciado contactos con entidades y agencias privadas de servicios sociales para una acción coordinada, a semejanza de lo ya ocurrido en otras nacionalidades autónomas de España.

Aspectos tan importantes como la asistencia psiquiátrica, mal cubiertos por la Seguridad Social, descansan sobre acciones benéficas muy a menudo; en Aragón se cuenta con centros especializados en Zaragoza, Huesca, Teruel, e intermitentemente en Caspe, Calatayud y Tarazona (edificios coyunturalmente ocupados en asistencia benéfica no psiquíatrica: infancia marginada, ancianos); pero el número de camas resulta insuficiente, máxime cuando los ingresados proceden de otras regiones además de la aragonesa. Hay beneficencia privada como obras sociales de entes económicos (laboratorios, cajas de ahorro, etc.), algunas en regresión (sanatorios de Agramonte, en el Moncayo, recientemente cerrado), otras nuevas, pero sin importancia numérica significativa en el campo regional, o sin aplicarse precisamente a grupos marginados. Sectores como la drogadicción están prácticamente sin tocar, tanto por la iniciativa privada como por la Administración; otros, como la asistencia a infancia inadaptada (niños sin hogar, adopciones, mal uso de patria potestad, etc.) se tutelan por los tribunales provinciales de Menores, pero en la práctica sus efectos han de ser completados por grupos de trabajo particulares.

Es deseable una planificación regional y municipal de acciones de Bienestar Social cara al futuro, que asuma el desarrollo de imperativos de justicia para sustituir conceptos de beneficencia quizá un tanto periclitados, coordinando y fomentando toda iniciativa privada actual o futura (asociaciones cívicas, etc.), pero evitando duplicaciones de gestión, frecuentes en tiempos pasados; un plan general con los recursos económicos y humanos (profesionales del trabajo social) necesarios en los sectores llamados de beneficencia, y con extensión a las cabeceras de comarca de las tres provincias mejor que en sus capitales. Hoy, salvo contados puntos (se excluyen instituciones sociales por derecho de cotización, como las del antiguo INP), como el refugio de transeúntes de El Burgo y de Andorra (T.), el comedor de I.N.A.S. de Barbastro, el análogo de Sariñena, la fundación de ancianos de Ansó, etcétera, carecen completamente de centros de asistencia benéfica.

• Bibliog.:
«El bienestar social y los servicios sociales»; Documentación social, 36, 1979.
Recursos sociales de Aragón; Informe y Guía; Cáritas Aragón, Zaragoza, 1977.

Hist. Mod.: A lo largo de la historia, la desigualdad social ha dado lugar, sobre todo en etapas de crisis o subida de precios, a que las capas populares carezcan de medios propios de subsistencia. De ahí la existencia de vagabundos, pobres, mendigos, etc. Para paliar estas miserias, además de la caridad privada, se organizaron instituciones benéficas. Las entidades que han actuado en Aragón con esta finalidad no difieren de las que se van creando en el resto del país.

El Pósito o arca de misericordia es una reserva de grano que se destina, por una parte, a remediar el hambre de los pobres en años de malas cosechas, y por otra a prestar granos de siembra a los labradores más modestos. Fueron creados casi siempre por iniciativa particular. Los Montes de Piedad vienen a ser una especie de bancos que prestan pequeñas cantidades de dinero a cambio del empeño de objetos de valor, con escaso interés. Su finalidad principal fue evitar la usura. Las cofradías Buscar voz... y los gremios Buscar voz... también cumplen una clara funcionalidad benéfica, así como diversas instituciones religiosas.

Pero los centros más importantes en este sentido son los hospitales. Éstos, durante la Edad Media, se vinculaban a los caminos de peregrinación; así la alberguería de Santa Cristina in Summo Portu de Jaca. Conforme se fue perdiendo la mística de la peregrinación, los hospitales atienden a enfermos pobres, mendigos, vagabundos. Cada localidad solía tener un inmueble que cumplía estas misiones de asistencia; y se hizo frecuente la costumbre de incluir alguna donación en su favor en las escrituras testamentarias. Pero era en las ciudades donde radicaban los grandes centros benéficos, y en todo Aragón destacaba Zaragoza. Aquí se multiplicaron estas instituciones, y además del Hospital de Gracia, que se caracteriza por atender a toda clase de enfermos de cualquier procedencia, se crean otros especializados: Hospital de Misericordia, de Santa Fe, del Santo Refugio, de Convalecientes, etc.

Desde el siglo XV existe en Aragón la institución municipal del Padre de Huérfanos, que entiende en la organización de la beneficencia pública.

 

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