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Barra, tiro de

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 28/11/2011

Juego autóctono aragonés, que puede tener sus antecedentes en el vectis (palanca de hierro) y en la lingulata (de madera, con una punta de hierro en uno de sus extremos), dos instrumentos gimnásticos del mundo romano. Por influencia de los vascones y gascones, ya en el siglo XIII el lanzamiento del dardo, la gezia o azcona, como también se llama, fue practicado en todo el Pirineo. Otros antecedentes tenemos en la palanka vasca, que data del siglo XV, y en la piertaga, lanza de mango de avellano y punta de hierro, de unos cuatro metros de longitud. En el Fuero de Navarra, en el libro VI, se hace referencia a este lanzamiento y su regulación (manuscrito del siglo XV, catalogado con el núm. 505 de la sección española, en la Biblioteca Nacional de París); textualmente dice: «Cómo deven dar la pecha que es llamada piertaga e en que logares. Et qoales villanos la deven pagar. Toda piertega de sied deve ser VII cobdos rasos en luengo, el ocheno cobdo deve ser puynno cerrado. Et deve aver en el fierro dos libras. En el fust deve aver en espesura qoanto un ombre puede alcanzar del somero dedo al polgar cabe el fierro. Et aqueylla piertega sea de aveyllano drecha e lisa como nace en el mont. Et si por aventura en alguna villa quissiessen fazer prado aqueylla piertega deven aver pora fazer los prados de los cavayllos et de los bueyes. Et es a saber que el ombre que ha de echar la piertega non deve remeter nin deve mover el un pie del logar ont lo tiene».

Como en toda evolución etnográfica, la barra aragonesa está relacionada con todas las variedades de estos juegos, pero, por el material y peso, son la barraka del Pirineo francés y la palanka de Urrual Alto, modalidad zuzenkara («a pecho»), sus primas hermanas.

Los concursos de barra aragonesa hay que considerarlos como actividades tradicionales que tienen su origen en las mismas faenas agrícolas. La plaza del pueblo, en día de fiesta, es el escenario apropiado para esta manifestación lúdico-social-folclórica, con elevado tono agonal para el atleta rural, aquel buen aragonés que sabía ser mozo de plaza en su ocio y mozo de casa en su trabajo.

Este juego se practicó mucho hasta 1920. Su regresión está motivada por un cambio sociológico de la fisonomía rural: a más tecnología, menos esfuerzo físico. No obstante, algunos pueblos han sabido mantener el fuego sagrado. Así, en 1942, en Miralbueno Buscar voz... (Z.) se funda la S.D. Amigos de la Barra, pionera en este renacimiento. El 10-XI-1956, la barra aragonesa se integra en la Federación Regional de Atletismo Buscar voz..., y es nombrado vocal de la modalidad Manuel Bazán Navarro, autor del reglamento moderno. En 1968, tras muchos sinsabores, se registra una competición oficial, cuyas marcas fueron éstas: 1.ª categoría (lanzamientos 6 x 6): Francisco Salas, de Casetas (15,65 m.), Eliseo Ansón, de Mezalocha (15,33 m.), Jesús Cabezas, de Casetas (15,05 m.) y Luis Castillo, de Miralbueno (14,75 m.); 2.ª categoría (lanzamientos 5 x 5): Victoriano Sánchez, de Borja (13,45 m.) y Esteban Cabezas, de Casetas (13,12 m.); 3.ª categoría (lanzamientos 4 x 4): Orencio Cubero, de Calatorao (12,85 m.), Juan José Clof, de Mezalocha (12,08 m.) y Jesús Fraj, concursante independiente (10,95 m.).

Antiguamente, las reglas fundamentales de este juego eran:

1.ª El lanzador no podía pasar, tras el lanzamiento, de una señal hecha por el mainate, director del concurso, a quien había de pedir permiso para entrar en el juego.

2.ª Se consideraba tiro válido cuando la barra caía de punta, jugada ratificada por el director, que cantaba tiro y vale la tirada; en el Alto Aragón, tiro güeno decía el siñalador, juez de campo. Para los fallos, según la expresión, se matizaba cualquier detalle: coda (cola) si tocaba el suelo con el extremo superior; esclato (ruido estridente) si caía plana o dando vueltas sobre el suelo de piedra; las acepciones de barrazo, tripazo y tripada denuncian la misma caída pero en terreno blando; desembarráu o esbarráu, si el lanzamiento salía del campo de tiro. Entre los mozetes, cada tres colas se computaban como un tiro y se medía la señal de la tirada más larga.

3.ª El número de lanzamientos podía establecerse antes, por tirada libre, tandas, o al que ganara en tres tiros.

4.ª Todos los concursantes debían tirar con la misma barra.

5.ª El orden de lanzamiento se establecía de dos formas: por sorteo, o se hacía una tirada para conseguir puesto (orden de salida).

6.ª El empate se decidía tirando una vez más.

7.ª Se permitía utilizar una piedra de contrapeso en la otra mano para mantener el equilibrio. Con la barra en la mano, se calculaba bien el punto medio para que saliera sin cabecear (en plano vertical).

Aquellos mozos eran dueños de una barra de hierro, de media arroba de peso (unos seis kilogramos) sin reglamentación de peso y medida, que fluctuaba según las zonas. Le llamaban barrón cuando el peso y la medida excedía de lo habitual. Como juego de pique, lanzar la barra era sinónimo de hombría, fortaleza de ser buen mozo, como lo sintetiza la copla: «El mozo para ser mozo, / ha de tirar a la barra, / ha de beber el buen vino / y ha de comer carne asada».

En sus desafíos decían espolón a la barra («te reto a la barra»), expresión de prestigio muy frecuente en aquellos campeones, que hacían de sus prodezas formas agonales fanfarronas: «En las canteras de Ricla, / no hacen falta barrenos, / los mozos tirando barra, / levantan bloques enteros».

Tiradores famosos de principio de siglo fueron los zaragozanos Manuel Macipe, «el Picador», y Benigno Abadía, «el Trajinero». Tirando el barrón, sobresalieron en los años veinte Feliciano Cortés, Ignacio Tortajada y Mariano Campos, los tres de Longares, como dice la copla: «Tanto Cortés como Campos, / tiran lejos el barrón, / porque beben pajarilla / con guitarra o mostachón».

Entre los braceros altoaragoneses destacan el cura de Saravillo Buscar voz..., mosén Bruno Fierro Buscar voz... (1803-1889), poderoso tirador de barra y barrón; quienes le conocieron, dijeron de él que «pareceba una talega en pie». Posteriores son Portolés, de Angüés (1893), y con el siglo, los Escartín, «el Molinero» de Gillué, «el Batanero» de Sabiñánigo, Juan de casa Campo, Viscasillas de Siétamo, Eloy de Antillón, Torrecilla de Bespén, Ferrer de Fañanás, Corz de Argavieso, Codina de Alcalá del Obispo y los Palaines de Lascellas, pintorescos tartaneros que se anunciaban en el toldo de su carruaje como «tiradores de barra y barrón»; más recientes son los Isidro Arnal, de Alcalá del Obispo, Policarpo Liesa, de Argavieso, Paño, de Almuniente, Capellades, de Tamarite, y Manuel Escanero, de Poleñino, famoso en toda la redolada (los alrededores), del que se decía: «De la villa de Lanaja, / t´as llebáu la mejor, / por güen tirador de barra, / pilotaire y rondador».

Y todos aquellos tiradores afiliados a los clubs modernos de Épila Buscar voz...Calatorao Buscar voz... y Zaragoza Buscar voz..., los «amigos de la barra aragonesa» —mantenedores de esta tradición—, y el símbolo vivo, el decano Manuel Bazán Navarro, de Miralbueno, que mantuvo su marca personal de 16,80 m., desde la primavera de 1935 hasta el último día de 1977, en que el calatorense Félix Serrano Lahuerta, un mocetón de 20 años, 1,90 de estatura y 105 kg. de peso, consiguió un tiro de 16,99 m. en Boquiñeni, bajo la mirada atenta de su preparador, el calatorense Daniel Tabernas, para pasar al récord absoluto, con un tiro de 17,27 m., conseguido a primeros de 1978. El récord actual de Aragón lo consiguió en Zaragoza, en 1994, Fernando Maestro, de la Almunia, con un tiro de 19,45 m. El campeón de Aragón de 1999 es Ángel Fernández, de Calatorao.

Reglamento moderno y normativa de Bazán. La entrada del lanzador en la raya se efectuará colocándose a unos dos pasos de distancia, con la figura erguida, sopesando la barra en una mano y la piedra de contrapeso, caso de utilizarla, en la otra. Los lanzadores diestros darán un paso con el pie izquierdo y seguidamente colocarán el derecho sin tocar la raya, para hacer los movimientos de impulso girando sobre su cintura de derecha a izquierda.

La forma correcta de lanzamiento será colocando los dos pies en la raya y saliendo, tras el tiro, por el mismo sitio que ha entrado. No se permite salir pasando el pie por encima de la raya, ni tocar el suelo con las manos hasta que el jurado dé por válido el tiro; de lo contrario, será nulo.

Será condición indispensable que la barra caiga dentro del campo de tiro con la punta gruesa picando el terreno. Si va dando vueltas en el aire o cae paralela, también es nulo.

El lanzador debe presentarse equipado con pantalón largo, camisa blanca y alpargatas. Hoy en día el equipaje deportivo es el habitual para pruebas atléticas.

La raya de tiro es una pieza de madera de 2 m. de longitud, 10 cm. de anchura y 10 cm. de grosor, con dos agujeros en sus extremos para sujetarla al suelo con sendos clavos, y va embebida en el terreno unos 3 cm.

El numero de tiradas, consideradas reglamentarias, son 6 de clasificación y 6 de concurso. En caso de empate se concederán a cada lanzador dos tiros. Si persiste el empate, decidirá la clasificación el juez de campo.

Todo tirador clasificado en su categoría correspondiente por el último concurso en que hubiera tomado parte, no podrá participar en categoría inferior, sino que deberá mantenerse en forma, de seguir aquélla, o superarse.

Las categorías reglamentarias son tres: primera, si se consigue un tiro mínimo de 13,70 m.; segunda, de 12,50 m.; y tercera, de 10,50 m.

Los neófitos tirarán con las mismas normas reglamentarias, pero las primeras prácticas ejecutarán con barras de 5 kg., pues la barra reglamentaria para los mozos veteranos pesa 7,257 kg., con una longitud uniforme de 0,80 m., teniendo la punta gruesa, cabeza, en forma de bisel, 43 mm., y la cola, de forma redonda, 35 mm.

Evolución de la técnica en las fases del lanzamiento.
A) empuñamiento de la barra: Antiguamente, la barra era asida fuertemente por la zona intermedia, sin relajación inicial. La mano abarcaba la totalidad del grosor, en contracción progresiva, mientras que la otra mano, en la mayoría de los casos, sujetando la piedra de contrapeso, también tenía fuerte contracción. Actualmente, los movimientos de relajación y tonificación muscular son previos al empañamiento, sintiendo la contracción poco a poco; la otra mano, con piedra o sin piedra, hace un trabajo de compensación.

B) Posición de partida: La técnica del primitivo lanzamiento conseguía, por coordinación de movimientos naturales, una posición de partida óptima, con base de sustentación. Sin embargo, al establecerse la reglamentación de líneas de salida se mejora en sistematización, pero se pierde relajación natural, pues el hecho de que los pies deben estar a la misma altura de la raya no favorece el equilibrio ni la posición natural del lanzador, por lo que hay que valorar la potencia de los modernos braceros.

C) Movimientos preparatorios y rotación: Antaño, en el movimiento de balanceo la cola y cabeza formaban un plano vertical con el suelo; había flexión natural de piernas y poca rotación de cintura. Por contra, en la técnica moderna, que se inicia con Bazán, la barra se balancea casi paralelamente; la cintura, en su rotación máxima, alcanza unos 270° y las piernas se flexionan para favorecer el impulso.

D) Final del lanzamiento: Antiguamente, el lanzador efectuaba una brusca contracción del brazo. Actualmente, las piernas se extienden deshaciéndose enérgicamente la rotación de la cintura, adelantándose el brazo para soltar la barra.

• Bibliog.:
Gracia Vicién, Luis: Juegos tradicionales aragoneses; col. Aragón, Librería General, Zaragoza, 1978.

 

Imágenes de la voz

Tiro de barra. Alcañiz, h...Tiro de barra. Alcañiz, hacia 1900

Tiro de barra. Grabado...Tiro de barra. Grabado

Tiro de barra...Tiro de barra

Tiro de barra...Tiro de barra

Tiro de barra...Tiro de barra

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